La senadora provincial Gladys Domínguez rompió el silencio este viernes luego de que en la sede de AGMER del departamento Feliciano apareciera un cartel en el que fue señalada como «traidora» por haber votado a favor de la reforma previsional. A través de dos publicaciones en sus redes sociales, la legisladora defendió su decisión, cuestionó los «escraches» y las expresiones discriminatorias en su contra, y explicó los cambios que, según sostuvo, logró incorporar al proyecto antes de acompañarlo.
«El derecho a reclamar, expresarse y manifestarse es un pilar de toda sociedad democrática. Nadie puede desconocer el rol histórico que los gremios han desempeñado en la defensa de los derechos de los trabajadores», expresó.
Sin embargo, sostuvo que «cuando el reclamo deja lugar al diálogo y se transforma en un escrache, en agravios personales y en expresiones discriminatorias hacia una mujer por el solo hecho de pensar distinto, es inevitable preguntarse qué mensaje estamos dejando».
En ese sentido, cuestionó que «quienes tienen la enorme responsabilidad de educar recurran a prácticas que fomentan la descalificación antes que el intercambio de ideas» y agregó: «¿Cómo podemos pedirles a nuestros niños y jóvenes que respeten a quien piensa diferente si los adultos respondemos con el señalamiento, la agresión o la intolerancia?».
Domínguez aclaró que su «respeto es hacia los miles de docentes que cada día honran su vocación con compromiso, esfuerzo y dedicación» y sostuvo que esas actitudes «no representan la esencia de la educación ni los valores que la escuela está llamada a transmitir». «Reclamar es un derecho. Hacerlo con respeto es una obligación moral. Porque las palabras enseñan, pero los actos dejan huella. Y la educación comienza, siempre, por el ejemplo», concluyó.

En otra publicación, la legisladora explicó los motivos de su voto afirmativo. «El miércoles en el Senado voté por la afirmativa: sí a esta reforma previsional. Un voto pensado para fortalecer la Caja y garantizar que el sistema siga existiendo, hoy y en los próximos años», afirmó.
Asimismo, aseguró que no habría acompañado el proyecto tal como fue presentado originalmente y que decidió trabajar para introducir modificaciones. «Si el proyecto hubiera llegado tal como se presentó originalmente, no lo habría acompañado. Elegí el camino del diálogo y el trabajo legislativo para mejorarlo», señaló.
Según detalló, entre los cambios incorporados se redujo de 20 a 15 años el período para calcular el haber inicial, se mantuvo la edad jubilatoria diferencial de 65 años para los varones y 60 para las mujeres, se eliminó la jubilación a los 68 años para los nuevos ingresantes y se estableció un esquema de aportes municipales «más equitativo», del 1,5% o del 3%, según la situación de cada municipio.
Además, informó que presentó un proyecto complementario para crear una Comisión Técnica de Control y Seguimiento del Sistema Previsional, integrada por representantes de los tres poderes del Estado, trabajadores, jubilados y entidades profesionales, con el objetivo de monitorear de manera permanente el funcionamiento del sistema.
Finalmente, Domínguez defendió su decisión al afirmar que «la peor decisión hubiera sido no hacer nada, o no buscar ninguna solución. Quedarnos de brazos cruzados mientras el déficit crece no protege a nadie: debilita a la Caja hasta ponerla en riesgo».



