Resulta que el 4 de marzo fue detenido el comandante de las Fuerzas Qud, una de las ramas de los Guardianes de la Revolución Islámica, por haber conspirado contra su propio gobierno. De tal manera, Ismail Qaani —que era el sucesor nada menos que del general Qasem Soleimani, quien fue el arquitecto durante veinte años de la estrategia de guerra de Irán— ocupaba un cargo similar a lo que en Occidente sería el de director de la CIA como jefe de operaciones.
El medio digital chino SOHU contó que el conspirador poseía listas de todos los agentes iraníes en Siria, Líbano e Irak, así como sus flujos financieros y códigos de comunicación. De esta manera no es difícil explicar por qué Nasrallah de Hezbolá, Haniyeh de Hamás y una serie de altos funcionarios iraníes fueron atacados con precisión y eliminados en los últimos años.
El medio ruso Tsargrad expuso literalmente que: “El general que tiene suerte de no caer en esos ataques…”, e identificaron al que sería “el topo” que también expuso al ayatolá Jamenei a los ataques israelíes. El medio decía que el general Qaani siempre tuvo una “suerte inexplicable”, que lo hizo salir ileso en tres ocasiones de ataques en los cuales todos los que lo rodeaban murieron. El mismo medio dice que, en el mundo de la inteligencia y de la contrainteligencia, tal “suerte” se define con una sola palabra: “reclutamiento” (traición a secas).
En 2024, en el ataque israelí en el que murió el líder de Hezbolá en Beirut, Qaani se excusó minutos antes y no entró a la reunión a pesar de que había viajado especialmente para ello. En 2025 inclusive se lo dio por muerto cuando Israel, en plena negociación de paz, atacó arteramente una oficina del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, matando a muchos jefes militares con sus familias donde residían, y se lo supuso muerto. Pero luego se supo que minutos antes había salido con una excusa del edificio. Lo que se dice, muerte a la hora señalada.
Pero el hecho más resonante es que lo mismo ocurrió antes del ataque a la residencia del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y también abandonó el lugar a pesar de haber sido convocado.
Evidentemente, a los traidores no los detienen juramentos hechos sobre el Corán, el Talmud o la Biblia.
El asesinato de Jamenei tenía una extraña sensación de precisión, y esta operación se llamó por parte de EE. UU. e Israel, en llamada clave, “El León Rugiente”. Este hecho no pudo haber sido realizado sin una complicidad interna para que se diera el informe final de la ubicación de las víctimas. Esta actitud de “topo del Mossad” fue identificada por la agencia de contrainteligencia (SAS) de la Guardia Revolucionaria menos de 48 horas posteriores al asesinato de Alí Jamenei. También sospecharon que el ex jefe de inteligencia Hossein Taeb podría estar implicado.
El medio chino advierte que la infiltración por parte del Mossad y la CIA merece una reestructuración completa junto con una depuración. Algo similar hizo China cuando nueve oficiales de alto rango fueron destituidos en la República Popular China, que comprenden a las fuerzas de las tres armas. Incluso el ministro de Defensa, Li Shangfu, fue destituido.
Las técnicas de cooptación son una práctica común de la CIA, del Mossad y del MI6 británico. Actualmente están tratando de cooptar a los “kurdos” en la frontera con Irán para desestabilizar al gobierno.
En Ucrania hicieron lo mismo. Victoria Nuland, la racista subsecretaria de Estado de EE. UU., contrató a más de cien ucronazis del Batallón Azov para ejecutar una “revolución de colores”, que actuaron como francotiradores y provocaron un caos que terminó con el gobierno de Vacunovich. En Siria es lo mismo, y siguen los ejemplos…
En cuanto a Venezuela ocurrió algo similar a lo de Irán. El fracaso de Caracas en repeler el ataque de EE. UU. se debió no a la “operación quirúrgica” de los yanquis, sino a la complicidad de mandos operacionales venezolanos.
Pero hagamos un poquito de historia. Los últimos sistemas rusos antiaéreos Buk M2-E y el Pantsir llegaron a Venezuela en noviembre de 2025. El primero estaba equipado con misiles 9M317E y podía atacar simultáneamente a diez misiles invasores. Los medios occidentales se burlaron por la presunta inoperancia de los sistemas de defensa chinos y rusos. Pero la realidad fue otra. El fracaso se debió, por más increíble que parezca, a que Venezuela no operó los mecanismos de defensa, porque ni siquiera estaban conectados al radar y numerosos componentes electrónicos estaban guardados en los almacenes.
O sea que hubo una conspiración de contraespionaje con algunos altos mandos que posibilitaron el ataque de las fuerzas invasoras. Por eso la detención del jefe de la contrainteligencia militar abona la tesis de que era un “topo” de la CIA. El general Javier Marcano Tabata fue reemplazado por otro general. El general Tabata era el todopoderoso director de la temida DOCIM y además jefe de la Guardia de Honor Presidencial. Luego del secuestro de Maduro, la vicepresidenta Delcy Rodríguez lo reemplazó por el general Gustavo Gonzalo López.
Marcano Tabata había jurado proteger con su vida al presidente Maduro. (Donde mueren las palabras… nace una traición). Esa acción costó 77 muertos venezolanos y 33 cubanos. Se lo responsabiliza de haber desactivado los protocolos de defensa y de haber facilitado la “ruta de extracción” de Maduro. Según el New York Times, la CIA tenía un “topo” dentro del gobierno que permitió rastrear los movimientos de Maduro. También se afirma que Marcano no actuó solo, lo que motivó las detenciones de oficiales de inteligencia y contrainteligencia que respondían a Marcano.
Todo país que sea objetivo del Imperio debe saber que siempre habrá uno o más agentes encubiertos dispuestos a comprar conciencias en una época en que el sentimiento de soberanía puede venderse al mejor postor.
Fuente: con información de Prensa Alternativa

