En una gestión que ignora la problemática de la violencia de género en una sociedad profundamente atravesada por ella, se pretende anular una conquista histórica de las mujeres trabajadoras municipales. El «día femenino» (Art. 6°) no es un capricho: es una garantía de equidad y salud pública que asegura que la trabajadora no sea penalizada económicamente por una condición inherente a su género.
Hay que destacar que la Igualdad no es uniformidad. La igualdad ante la ley que pregona el Concejal no significa tratar a todos exactamente de la misma manera, sino tratar igual a los iguales y desigual a los desiguales. Resulta evidente que las mujeres tenemos características biológicas que nos diferencian e ignorarlas es una forma de violencia.
La reforma propuesta es abiertamente regresiva. Contradice las disposiciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y vulnera tratados internacionales con jerarquía constitucional (Art. 75 inc. 22), como la Convención Interamericana de Derechos Humanos y la CEDAW (Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer).
Estadísticamente, el resultado de esta norma será discriminatorio: al finalizar el año, las mujeres tendrán más posibilidades de perder su adicional por presentismo al verse obligadas a usar los escasos «días por imprevistos» para atender su salud. Mientras tanto, los hombres podrán disponer de esos mismos días para trámites personales o descanso.
Lo que pretenden vender como «igualdad» es, en realidad, una herramienta legislativa para el ajuste y la persecución. El objetivo de fondo es claro: invisibilizarnos, ignorarnos y desmantelar los derechos que tanto tiempo nos costó conquistar.
Dra. Maria de los Angeles Petit


