El concejal Mauricio Rey (JxER) fue el encargado de fundamentar el pedido señalando que los organismos técnicos especializados en meteorología prevén la llegada de un fenómeno inusual llamado “El Niño” a la región. El edil recordó los daños que produjo una cola de tornado que azotó a la zona norte de la ciudad el 18 del mes pasado y actualmente una creciente estacional del río.
“Se prevé que para el mes entrante se produzca una nueva creciente y esto agrava mucho la situación”, remarcó. Por ello, Rey remarcó que urge fortalecer la capacidad del municipio para la prevención, la preparación, la planificación, la mitigación y la respuesta frente a los efectos de los futuros fenómenos meteorológicos por “los daños que van a causar en esta ciudad”. El concejal sostuvo que, mediante la declaración de la emergencia, se van a poder mantener en funcionamiento los servicios públicos esenciales y la protección de la población.
La misma comenzará a regir en el momento mismo en que se promulgue el proyecto hasta el 31 de marzo de 2027. Permite realizar contrataciones por el régimen de compra directa, excepcional, para la adquisición de bienes, la contratación de maquinaria y vehículos, la ejecución de obras, etc.
Fundamentación de pronósticos desalentadores
Ayer, el exconcejal Mariano Giampaolo se hizo eco, a través de una columna de opinión publicada en El Entre Ríos, de las declaraciones del intendente Francisco Azcué, quien remarcó en una reunión del COE (Comité Operativo de Emergencia) que “los pronósticos no son buenos”. “Estamos hablando de una creciente importante, de niveles que, como mínimo, podrían llegar a los 15 metros”.
Pero el exconcejal dijo que el intendente no identificó el informe técnico completo que sustenta ese “mínimo”: faltan autor, metodología, probabilidades y escenarios alternativos. Giampaolo indicó que una declaración de emergencia no es meramente simbólica. “Puede convertirse en la llave para reducir la competencia entre proveedores, acortar procedimientos y concentrar decisiones sobre alimentos, insumos, maquinarias, alquileres y servicios (y, a juzgar por las salvajadas observadas, muchas otras cosas más)”.
La conclusión del exconcejal es que el Concejo Deliberante debería exigir la publicación del estudio que proyecta los 15 metros, el texto completo de la ordenanza, el presupuesto previsto y la enumeración precisa de los bienes y servicios alcanzados.
Sin embargo, esta mañana, la presidenta del bloque de concejales del PJ, Carolina Amiano, no hizo alusión a las dudas manifestadas por el exedil. Amiano anticipó que iban a acompañar la declaración de emergencia. Sustentó la decisión en la necesidad de darle herramientas al Ejecutivo ante el fenómeno que se avecina para poder llegar a tiempo y planificar anticipadamente cualquier situación inesperada.
Emergencias que terminan en denuncias
Quien sí se hizo eco fue el concejal Felipe Sastre (JxER), quien agradeció el acompañamiento de la oposición a pesar de las dudas exhibidas por un “exconcejal que se ha transformado en denunciador serial”. “Capaz haga una denuncia y pida el diario de la sesión para ver lo que dijimos”, dijo el edil, preocupado por las “mentiras y las afectaciones al buen nombre” de quienes integran el Concejo.
Es que Giampaolo manifestó públicamente sus dudas debido a lo sucedido en marzo pasado, cuando el Concejo aprobó una emergencia ambiental que habilitó, en menos de 24 horas y en forma exprés, la contratación directa vinculada con la recolección de residuos. Sastre fue uno de los concejales que fundamentó la decisión que terminó en Tribunales. El abogado presentó una denuncia por delitos contra el patrimonio de la administración pública municipal que “importan un daño de una magnitud de $ 8.330.000 por día que se pagan a una empresa elegida unilateralmente y al arbitrio de una persona (el intendente), además de continuar sosteniendo con el erario público 120 trabajadores sin asignación de tareas para las que están capacitados, un verdadero desmadre al antojo del intendente de turno y todo bajo la sombra de una muy dudosa emergencia”.
Pero el edil del oficialismo recordó que, en los últimos diez años, se han declarado varias emergencias hídricas “sin tope, sin ningún tipo de control y sin pasar por el Concejo Deliberante”, a raíz de las inundaciones periódicas que sufre la ciudad. Por ejemplo, durante la crecida de 2015, se sancionó la emergencia por un decreto, ratificado luego por ordenanza en 2016. Lo mismo en 2019 y en 2023. Además, recordó que hubo otras declaraciones de emergencia ratificadas por concejales que hoy forman parte del cuerpo deliberativo o que “estuvieron muy comprometidos con la gestión”.
“Son herramientas para gobernar en contextos difíciles”. De esa forma, se aceleran los procedimientos para dar respuestas a los damnificados en el momento en que se requieren, para que no deban esperar los tiempos normales, lo que equivale a que la ayuda llegue cuando la creciente bajó y ya no la necesitan. “Son herramientas que se le dan al Ejecutivo para que, frente a la contingencia y el dolor, porque no creo que a ninguna familia le guste inundarse”, aseveró el edil.
“No es una ocurrencia nuestra. Los técnicos argentinos ven este fenómeno, los técnicos uruguayos lo ven, los brasileños lo ven. Parece que hay algunas personas que tienen anteojeras, que no ven este problema. No ven que la costanera está con el agua al límite”, enfatizó Sastre.


