Tras la nota presentada el 4 de mayo pasado en el municipio, el pastor Ozuna indicó esta mañana que pidieron mantener una reunión con el Ejecutivo. El 12 de ese mes se reunieron. “Pero luego no prosperó lo que hemos planteado”, indicó. Pero, además, el planteo fue efectuado en el Concejo Deliberante, donde cayó en saco roto.
Ozuna aclaró que la idea no era que se los convocase como institución, sino que desde el Ejecutivo se analice qué se podía hacer. Supieron que se realizaron algunas actividades, como el 1° Seminario Binacional de Prevención del Suicidio entre Concordia (Argentina) y Salto (Uruguay), el 19 de septiembre en el Centro de Convenciones de Concordia. “Fue algo muy interesante, muy lindo, algunos de nuestros pastores estuvieron presentes”, indicó.
El pastor remarcó que, más allá de eso, no se enteraron de otra propuesta. “No digo que no estén trabajando, seguramente que lo estarán haciendo, pero nosotros no estamos enterados qué se hizo desde ahí en adelante”, subrayó.
Más adelante, Ozuna sostuvo que la nota presentada en mayo pasado generó un revuelo e hizo ruido dentro del municipio, pidiendo la declaración de la emergencia en salud mental en la ciudad. En mayo pasado, desde APUC pedían reunirse con las autoridades de la Municipalidad de Concordia. Ozuna remarcaba la importancia de poder tener una charla de primera mano con las autoridades por el aumento de personas que buscan comida entre los residuos. Los pastores de Concordia le pidieron al Ejecutivo que reforzasen las partidas para comedores y merenderos.
La nota que se hizo pública y motivó la reunión sostenía que “cada vez son más los casos de personas en situación de calle, particularmente en los puntos de acopio de residuos, donde familias enteras acuden para saciar su hambre”. La entidad sostenía que las políticas públicas actuales “resultan insuficientes ante la magnitud del escenario actual” y recuerda que “garantizar el bienestar social es una responsabilidad estatal indelegable”.
Desviar el eje
Pero la respuesta fue desviar la cuestión. En una sesión de mediados de mayo, el edil Felipe Sastre (JxER) dijo que se blanqueaba la tendencia política de la Asociación de Pastores. “Se presentó desde el lugar que ocupa, como una entidad religiosa que debe llevar a las personas a la fe y ahora sale a decir que hay gente que vive de la basura; que come de la basura. Además de presentarse como una institución religiosa, evidentemente está haciendo un juego político para el Partido Justicialista. Quería que quede claro”, señalaba.
Esta mañana, Ozuna dijo que, cuando se realiza un planteo real, cuando no hay respuesta, la estrategia es “irse por la tangente, acusar, juzgar”. “En vez de ayudar, lo arruina todo”, manifestó. En ese sentido, admitió que siempre hay un perfil ideológico o político entre quienes integran APUC. Pero, cuando han hecho algún planteo o reclamo, siempre se han puesto en “la vereda de enfrente de cualquier signo político”. En ese sentido, pidió revisar qué es lo que se hizo o se dijo desde APUC desde 2022 o 2023. “No hemos visto qué partido ha estado para decir o callarnos la boca. Hemos hecho documentos muy duros con los gobiernos anteriores y no sé si hemos sido lo suficientemente críticos con el actual”, manifestó.
Además, sostuvo que el pedido fue “cajoneado”, según lo que supo tanto desde la oposición como del oficialismo. “Es como que le restaron importancia, que no era solamente el tema de la salud mental”, indicó. El aspecto más importante era declarar la emergencia en salud mental. “No tengo entendido que se haya declarado nada”, remarcó.
Pactos vacios
Además, el pastor remarcó que el Pacto de San Antonio, que firmó la intendencia de Enrique Cresto, como el Pacto de Julio, suscripto por el mandatario actual, menciona las intenciones de mejorar la situación de la ciudad y de quienes habitan en ella. A todas luces, “eso no prosperó”, indicó.
En agosto pasado, APUC volvió a reclamar una mayor intervención del Estado ante la preocupación por los suicidios y pidió que se declare la emergencia en salud mental. Ozuna reiteró las razones por las que reiteraron la necesidad de que el Concejo Deliberante actúe. De esa manera, el Ejecutivo puede convocar a diferentes instituciones, ya que tienen herramientas, profesionales y un presupuesto para abordar esa problemática. En esa línea, desde APUC están trabajando por cuenta propia, aunque es limitado lo que pueden hacer. “Es una gota de agua en el océano”.
En paralelo, un proyecto presentado por el concejal Pablo Bovino (PJ) en abril pasado para crear un sistema municipal de prevención permaneció sin avances por falta de recursos.
“Se siguen perdiendo vidas”
Hace una semana, hallaron en San Carlos el cuerpo de Marcos Almada, un joven concordiense de 23 años que se había ausentado de su hogar el lunes 5 de octubre. La familia organiza una caminata esta tarde desde su hogar hasta el Parque para reclamar por la falta de contención del Estado ante la situación que atraviesan los jóvenes.
Ozuna dijo que son muchas las causas que llevan a los chicos a angustiarse al extremo. “El contexto socioeconómico está afectando mucho”. En ese aspecto, remarcó que muchos jóvenes que han tomado la decisión de quitarse la vida no son “nini”, “ni estudia ni trabaja”. Muchas veces se les quita el valor. “Se dice: ‘Son gurises que andan ahí’. No, de ninguna manera”.
“Muchos se prepararon, estudiaron, tenían una perspectiva de vida y, cuando ven el contexto como el que hoy ven, pierden la capacidad de proyectarse, de mirar para adelante”.
Ausencia de vínculos familiares
Por otra parte, mencionó, como Asociación, debe dar respuestas y no se pueden quedar esperando, de brazos cruzados, para ver que se hace desde el municipio o de otras instituciones que tiene una responsabilidad indelegable. “Nos estamos capacitando, nos estamos preparando para un viaje a Paraná, con un grupo de colegas”. Uno de los objetivos que se trazaron es unir los conocimientos de medicina, psicología y psiquiatría “con la fe”.
Ozuna remarcó que no solo hay que hablar a la gente que está atravesando una situación difícil sino saber cómo. Y, además, deben aprender a escuchar. “Somos rápidos para juzgar pero esta generación esta adoleciendo de gente que los escuche”, mencionó. Por ello, ingresan en las redes sociales donde permanentemente necesitan ser convalidados, visibilizados. “Tenemos que aprender a escucharlos”.
Por otro lado, indico que notan que los vínculos familiares están rotos. “Los padres quieren hacer sus vidas y está bien pero no deben olvidarse que tenemos la responsabilidad de estar cuando nuestros hijos se los necesita”, remarcó. “Necesitamos el aporte de la madre con lo que la madre da y el aporte del padre con lo que el padre da”, mencionó.
El lugar de los progenitores es ocupado por los influencers o por quienes permanentemente publican en las redes. “Esta generación está metida en un mundo virtual. Es todo lindo pero terminan solos y esa soledad los afecta un montón. Se quedan sin vínculos”, subrayó. Cuando despierta a una realidad donde no encuentran trabajo, a pesar de haber estudiado, se sienten abrumados. “Queremos mostrarles que estamos con ellos”.
Más recursos
Ozuna dijo que el país se acerca paulatinamente al proceso electoral del 2027. “Vemos un divorcio entre el aspecto político y la vida cotidiana. A veces los manejos de la economía, si no van acompañados de una consciencia seria de lo que está pasando, nos lleva a priorizar el dinero en otras cosas”.
El pastor reclamó que los recursos disponibles deben utilizarse para nutrir adecuadamente a los menores de edad. Los primeros mil días de vida, desde la concepción hasta que el niño cumple los dos años de edad, son considerados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF una ventana de oportunidad única para el desarrollo físico, mental e inmunológico. En ese lapso, el cerebro forma entre 700 y 1.000 nuevas conexiones neuronales por segundo durante este período. “Una generación que no ha sido bien nutrida afecta para siempre su proceso cognitivo, sus posibilidades de desarrollo en la vida. Tenemos que invertir ahora para la generación que viene”.

Búsqueda infructuosa: un cartel en San Carlos que reclama datos sobre el paradero del joven Marcos Almada. La familia organiza una caminata en reclamo de más recursos para la atención de los casos de salud mental.

