“Tenemos un sueldo mínimo de $400.000, no tenemos obra social, no estamos registrados en ningún lado en el municipio y creo que, como cartoneros, nos debemos eso”, expresó. Además, remarcó que buscan “trabajar dignamente y que nos reconozcan como trabajadores”.
Entre los principales reclamos, los recicladores solicitaron un incremento salarial de $200.000 para cada trabajador. Tras el encuentro, el intendente se comprometió a brindarles una respuesta el próximo martes.
Reclamos por maquinarias y condiciones de trabajo
Además de la cuestión salarial, los trabajadores manifestaron su preocupación por el deterioro de las instalaciones y la falta de mantenimiento de la maquinaria. Según señalaron, actualmente no pueden trabajar en las mismas condiciones que cuando comenzó a funcionar la planta. “Ya no se está trabajando con la maquinaria como se trabajaba cuando recién empezamos”, indicó Julia.
Entre los problemas mencionados, señalaron que una de las cintas transportadoras se rompió y que a otra le faltaba un rulemán, situaciones que afectan el normal desarrollo de las tareas.
La trabajadora también cuestionó que las autoridades municipales recién se acercaran a la planta después del inicio de la medida de fuerza. En ese sentido, comentó que, tras la protesta, se realizaron algunas mejoras, como la colocación de iluminación. “Ahora pusieron la luz, estamos trabajando a cielo abierto”, sostuvo.
Más de 100 trabajadores en tres turnos
En el Campo del Abasto trabajan actualmente 128 personas, distribuidas en tres turnos: el primero, de 6 a 12; el segundo, de 13 a 18; y el tercero, de 19 hasta la medianoche.
Por otra parte, los recicladores también reclaman la sanción de una ordenanza que les garantice una participación en las ganancias generadas por la comercialización de los materiales reciclados en la planta.
Finalmente, Julia explicó que la decisión de realizar una protesta surgió ante la falta de respuestas y la necesidad de visibilizar la situación que atraviesan. “No tenemos derecho a reclamar nada”, concluyó.
Reparto de las ganancias
Otra trabajadora explicó que uno de los compromisos asumidos por el intendente fue que el material reciclado que se comercializa pertenezca a los propios trabajadores. Según indicó, Azcué les prometió destinar el 50% de lo recaudado a complementar los salarios y el otro 50% al mantenimiento de la planta.
En relación con la medida de fuerza realizada ayer, señaló que el reclamo principal fue un aumento salarial de $200.000 para cada trabajador. Al respecto, indicó que el intendente se comprometió a conversar el pedido con el área de Hacienda y brindarles una respuesta el próximo martes.
Por otra parte, describió las dificultades que atraviesa la planta para desarrollar sus tareas. Según explicó, cuentan con una máquina alquilada y un solo camión, por lo que deben contratar más vehículos para trasladar los residuos cuando la capacidad de procesamiento se ve superada. En esas circunstancias, los trabajadores deben continuar realizando sus tareas a cielo abierto.
Finalmente, sostuvo que desde que comenzaron a visibilizar públicamente la situación de la planta se empezaron a realizar algunos arreglos y mejoras en las instalaciones.
Voces de alerta en el Concejo
El pasado 24 de septiembre, el estado del Campo del Abasto había generado un intenso debate en el Concejo Deliberante. Durante la sesión, el concejal Jorge Mendieta cuestionó el funcionamiento general del predio y sostuvo que existían graves falencias en el tratamiento de los residuos.
El edil afirmó que, durante una recorrida, había observado situaciones de abandono y desidia. También señaló que la balanza del predio permaneció fuera de funcionamiento durante seis meses y que fue reparada cuando las autoridades tomaron conocimiento del pedido de informes presentado por su bloque.
Otro de los puntos cuestionados fue el funcionamiento de la planta de reciclado. En aquella oportunidad, Mendieta sostuvo que los trabajadores realizaban sus tareas a la intemperie, manipulando bolsas de residuos y sin contar con elementos de protección adecuados, como guantes, ropa y calzado de seguridad.
También cuestionó el sistema de disposición final de los residuos y advirtió sobre la presencia de personas que ingresaban al predio para retirar materiales reciclables. Según su planteo, la falta de tratamiento adecuado podía comprometer la vida útil del relleno sanitario, especialmente porque el Campo del Abasto recibe residuos de localidades vecinas a través de un consorcio.
Mendieta estimó entonces que no se estaba reciclando ni el 20% de los residuos que ingresaban a la planta. Además, cuestionó el estado del sistema de recolección de residuos de la ciudad y comparó la situación con la de gestiones anteriores.
Desde el oficialismo, Felipe Sastre atribuyó parte de las dificultades a problemas heredados de la administración anterior, lo que generó un fuerte intercambio entre los concejales.












