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Al pan pan y Albino vino

Última actualización:
hace 43 días

La pobreza nos lastima, aún más la desigualdad y la injusticia, que son sus causas. La miseria en que sobreviven miles de personas nos hiere, nos avergüenza, en una ciudad como Concordia. Pobreza, miseria, desigualdad e injusticia que llevan demasiado tiempo, y entonces, laceran el alma.

El Ferrocarril, Entel, el Correo, la CAP, Pindapoy, decenas de fuentes de empleo son paisajes de una nostalgia de un tiempo de trabajo digno, que desapareció fantasmalmente para dejar en su lugar la desolación y el desasosiego. Y el hambre. Y nos preguntamos hasta el cansancio, una y otra vez, ¿cómo en un país que puede alimentar a cuatrocientos millones haya personas que no tengan para comer?

Para afrontar este problema tan serio, el Intendente encabezó el martes 30 de abril, según la información de DIARIOJUNIO, la presentación del proyecto “Relevar”, cuyo primer paso consiste en realizar “una apertura en los barrios para luego hacer un diagnóstico inicial con operadores territoriales recorriendo casa por casa y después trabajar en terreno mediante abordajes territoriales”, dice la nota.

De la presentación participó por videoconferencia el Dr. Abel Albino, quien asesoró a Mauricio Macri, tuvo un paso muy desgraciado en el gobierno de Salta de Juan Manuel Urtubey y recientemente ha realizado un convenio con Sandra Petovello del Ministerio de Capital Humano para trabajar en la lucha contra la desnutrición infantil.

Católico practicante y conservador, integrante del Opus Dei, presidente de la Fundación CONIN (Cooperadora para la Nutrición Infantil), Albino se había corrido se la escena política luego de haber sido cuestionado por sus declaraciones en el marco de tensionados debates. En 2018, durante el tratamiento de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), se manifestó en contra de la legalización del aborto y aseguró que el preservativo “no sirve” para proteger de enfermedades de transmisión sexual. En 2015, en una entrevista radial, dijo que “la homosexualidad es un problema” y que “la masturbación es una adicción”. 

En 2020, una decena de niños de la comunidad wichí fallecieron en la provincia de Salta. El ex gobernador de esa provincia, Juan Manuel Urtubey, había creado el Ministerio de la Primera Infancia y a la vez tercerizó mediante convenio la atención de la salud a través de Abel Albino. La pediatra y diputada provincial por el Frente de Todos Gladys Paredes denunció que en dicho ministerio “lo único que existía eran contrataciones de fundaciones en las que se fue dinero que servía para comprar leche a los niños”. (https://www.pagina12.com.ar/247217-abel-albino-y-los-ninos-wichi)

Volviendo a Concordia, durante la presentación del programa «Relevar», el Intendente Azcué agregó que este proyecto es “una de las herramientas más importantes” para sacar a Concordia del podio de la pobreza.

Es necesario destacar, cuando analizamos la información sobre el proyecto, la definición de la que parte el Secretario de Desarrollo Social, a cargo de su ejecución, sobre la pobreza, sus causas y soluciones.

El funcionario Sebastían Arístide aclaró -de manera sorprendente- que “cuando hablamos de pobreza, hablamos de una persona igual a nosotros pero con necesidades”, y continúo diciendo que esas necesidades van “desde lo material, educativo, cultural hasta lo social, a pesar de los recursos y la posición estratégica que tiene Concordia”.

Esta descripción supone -para mí- que las necesidades que definen a los pobres y los diferencian “de nosotros”, son sus dificultades de acceso a un trabajo digno y alimentación adecuada, a los dispositivos que producen cultura, para ir a la escuela e insertarse socialmente, aun en una ciudad como la nuestra, dice, que tiene recursos y una posición estratégica. Es decir, deduzco, una ciudad prolífica y potencialmente rica.

Entonces uno se pregunta ¿por qué la pobreza?, y es allí donde, explicando la consistencia del plan, los gobernantes revelan su concepción de la pobreza.

El proyecto se basa -dicen- en “darle herramientas a cada concordiense para que pueda salir adelante a través del esfuerzo y del mérito”. Esta vieja concepción liberal de la meritocracia, supone, implícitamente, no hay otra lectura, que la escasa contracción al trabajo y la ineptitud son las madres de la pobreza.

Creo que ese concepto conduce a un camino equivocado. Yo no estoy de acuerdo con esas ideas. Las personas que sufren la pobreza realizan esfuerzos descomunales para aportar unos pesos para que sus hijos no mueran de hambre: Los vemos amanecer para ir a trabajar a la cosecha, de sol a sol, o a los aserraderos, o en los comercios, en horarios interminables, en la mayoría de los casos en condiciones precarias, explotados y maltratados. Y tampoco les falta mérito, sino las oportunidades que brindaría una sociedad igualitaria, aquellas que poseen quienes nacen afortunados, con todas las posibilidades de desarrollarse. Aquellos que nacen en cuna de oro y creen que su suerte deriva de sus virtudes, y en ese sentido, como dice el Secretario, los pobres son “igual a nosotros”, solo que víctimas de un sistema que no les brinda posibilidades de inserción social, que los empuja, desde su nacimiento a la miseria, que les permita desplegar su valía para realizarse.

Porque la pobreza no es un problema individual y del carácter y los valores de las personas, porque entenderlo de ese modo sería una segunda injusticia, ya que a esa idea subyace atribuirles la responsabilidad de su propia miseria.

Porque las causas de la pobreza no son la falta de la cultura del trabajo, del esfuerzo y el mérito, las causas de la pobreza son las desigualdades económicas y sociales, la apropiación de la riqueza en pocas manos, la injusta distribución de la riqueza, la de aquellos que, abusando del esfuerzo de los trabajadores, los explotan.

Aún más hoy, agravado por el brutal ajuste ejecutado por el gobierno nacional, que incrementa día a día las cifras de la pobreza, incluyendo, cada vez más a las clases medias y a los trabajadores, aniquilando sus conquistas y derechos, con leyes votadas con inmoralidad, y al que el gobierno municipal y provincial adhieren con convicción.

Gobierno que licua salarios y produce despidos, además de un modo cruel, ¿es así como se va a resolver la pobreza?, porque hay que resolverla, no relevarla, porque no hay tiempo, porque es urgente, si sabemos de sobra sus causas.

Sino escuchemos a quienes la sufrieron en carne propia y comprometieron su vida en resolverla: “…Hasta los 11 años creí que había pobres como había pasto, y que había ricos como había árboles. Un día oí, por primera vez de labios de un hombre de trabajo, que había pobres porque los ricos eran demasiado ricos; y aquella revelación me produjo una impresión muy fuerte…No comprendía…que el afán de los ricos por la riqueza fuera la razón de la pobreza de tanta gente. Nunca pude pensar, desde entonces, en esa injusticia, sin indignarme…Ahora pienso que la gente se acostumbra a la injusticia social en los primeros años de la vida. Hasta los pobres, que la miseria que padecen es natural y lógica. Se acostumbra a verla o sufrirla, como es posible acostumbrarse a un veneno poderoso. Yo no pude acostumbrarme al veneno y nunca, desde los 11 años, me pareció natural y lógica la injusticia social” (Eva Perón: “La razón de mi vida”).

Es cierto que la desigualdad, la inequitativa distribución de la riqueza y la injusticia social que producen la pobreza, por un lado y la acumulación de la riqueza por otro, no son circunstancias nuevas y que gobiernos anteriores no las resolvieron, traicionando las banderas, porque como decía José Pablo Feinmann: «si existe el hambre no hay peronismo».

De todas maneras, estoy convencido que no se trata de méritos ni de esfuerzos, no hay otro modo que no sea la justicia social para empezar a cerrar estas heridas, estas venas abiertas que nos desangran día a día.

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