Más allá de la formalidad, los cambios no pasan inadvertidos porque se dan con nombres de funcionarios que venían acumulando cuestionamientos, tanto por decisiones de gestión como por situaciones administrativas bajo observación.
Uno de los casos es el de la Secretaría de Servicios Públicos. Alejandro López dejará el cargo para asumir funciones en el Instituto Autárquico de Planeamiento y Vivienda (IAPV), mientras que el subsecretario Oscar Ramírez quedará a cargo de forma interina. La salida se produce en medio de la polémica por la contratación directa de la empresa Vitsa para la recolección de residuos, un proceso que generó críticas por su celeridad, la reubicación de más de 80 trabajadores municipales, muchos sin tareas concretas, e irregularidades de todo tipo «habilitadas» por una cuestionada declaración de «Emergencia Ambiental» en la ciudad.
Sebastián Arístide pasará de Desarrollo Humano a Desarrollo Productivo, desplazando a Federico Schattenhofer, quien continuará en la órbita municipal como asesor en proyectos estratégicos. A su vez, la Secretaría de Desarrollo Humano quedará interinamente en manos de Carlos Gatto.
Tanto Schattenhofer como Gatto figuran entre los funcionarios observados por la Caja de Jubilaciones de Entre Ríos y denunciados judicialmente por el gremio ATE y agrupaciones locales de jubilados y pensionados por posibles incompatibilidades entre el cobro de haberes previsionales y el desempeño de funciones en el municipio bajo la figura del Código 600, un artículo supuestamente para viáticos y gastos representación, pero que en los hechos funciona como un haber encubierto e informal.
En este contexto, los movimientos dentro del gabinete permiten una lectura que va más allá del argumento de la “reorganización” porque, en la práctica, se trata de reacomodamientos que alcanzan a funcionarios en conflicto o bajo cuestionamiento público.
En política, este tipo de decisiones suele responder a la dinámica de evitar cortes abruptos y optar por salidas graduales. Traslados a otras funciones, designaciones interinas o cambios de rol funcionan, muchas veces, en escenarios donde los resultados no acompañan o donde los costos políticos comienzan a acumularse.
Cuando los problemas se vuelven inocultables, la política rara vez los reconoce de manera explícita. En cambio, los procesa con movimientos progresivos, donde los nombres cambian de lugar antes de, eventualmente, desaparecer del organigrama.


2 comentarios
Terraplain
Inutil
Improvisado
Inexperto
¡Ni la orgánica pueden hacer!
Bodegas López
Realmente resultó ser una porquería ese acordeonista.