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El Cordobazo: Etapa histórica de resistencia a la Dictadura y el Capitalismo Feroz 

Última actualización:
hace 20 días

En ese momento histórico del país, la dictadura de Onganía se justificaba con que se trataba de una «guerra necesaria» en defensa del capitalismo occidental y cristiano (sic), donde la dictadura solo cometió «algunos excesos». La historia de los poderosos devino en una especie de mito, reduciendo a ese proceso revolucionario de fines de los 60 hasta los 70 incluidos, con un relato que «borra» la insurgencia obrera, estudiantil y civil.

Sin embargo, el período abierto con el Cordobazo fue mucho más que eso. A pesar de que el propio Perón consideraba la etapa del Cordobazo, y todos los «azos»(Rosario, Corrientes, Mendoza, etc.) como un momento crítico para el peronismo, cuya conducción se encontraba al margen del movimiento. Surgía una nueva vanguardia obrera-estudiantil, que si bien tenía hilos de continuidad con el período anterior, emerge bajo la influencia de la Revolución Cubana, con la figura del Che, el Mayo Francés como un movimiento burgués, la Guerra en Vietnam. O sea, que además de los hechos violentos provocados por la Policía de Córdoba al asesinar a varios manifestantes, despertando la lógica reacción de las columnas, el Cordobazo fue un gran catalizador de todas las fuerzas que estaban contra la dictadura de la «Revolución Argentina».

Agustín Tosco,una leyenda del movimiento obrero, liderando la columna de Luz y Fuerza. 

El Cordobazo, lo único que tenía de planificación era cuáles eran las rutas que iban a confluir hacia el centro de la ciudad de Córdoba, dando inicio a un «paro activo» con abandono del trabajo. Sus estrategias y proyectos en danza eran tan ajenas a la autoorganización como la idea de un socialismo desde abajo como con estado de los trabajadores. En este cuadro, el emergente más destacado de la radicalización obrera que dio a luz el Cordobazo y como ejemplo de organización obrera e independencia de clase, fue el «clasismo» de Sitrac-Sitram que, luego de la rebelión, dieron origen a un nuevo tipo de sindicalismo.

Lo importante fue que con el Cordobazo, se abrió un proceso revolucionario que solo cerraría con el golpe genocida de 1976. Hay que consignar que los principales líderes de la rebelión se opusieron siempre al golpe infame de Estado que había desalojado del poder a Arturo Illia, contando con la adhesión entusiasta de la CGT, encabezada por el peronista Augusto Vandor (que luego proclamaría un peronismo sin Perón, y fue asesinado).

El Cordobazo tuvo «legitimidad» de origen. Sus líderes se reunían en el centro de la ciudad, en un café de la Av. Olmos, y cualquiera podía conversar con ellos. Como decía, los recuerdos se entremezclan en mi memoria, cuando en plena marcha, junto a una columna estudiantil, en la Plaza Colón, pleno Barrio Clínicas, nos enteramos que en San Juan y la Cañada, había caído asesinado el obrero Máximo Mena que integraba la columna de Santa Isabel de la firma IKA. Eso enfureció a las columnas y la ciudad fue tomada por los manifestantes, alrededor de 150 manzanas.

En el famoso Barrio Clínicas, se pusieron barricadas y la policía no pudo entrar nunca. Los vecinos colaboraban con muebles y enseres viejos, y grandes tablones rodeaban al histórico Hospital Clínicas. Desde los techos llovían todo tipo de proyectiles y llegada la noche se apagaban todas las luces mientras que en el resto de la ciudad la lucha continuaba sin cesar. Hubo escenas de guerrilla urbana por doquier. Para tomar el control, la dictadura tuvo que mandar al 3er Cuerpo de Ejército, y en la madrugada del 30 el Ejército se enfrentó a francotiradores situados en las azoteas.

Para reconstruir una imagen de la situación, podemos apelar a las palabras del Gral. Elidoro Sánchez Laoz, del Tercer Cuerpo de Ejército, que dejó una imagen patente: «Me parecía ser el jefe de un ejército británico durante las invasiones inglesas. La gente tiraba de todo desde los balcones y las azoteas».

Por eso el Cordobazo fue una acción histórica independiente de las masas. La clase obrera acaudilló a los estudiantes y al pueblo humilde, transformando un paro general en una huelga y lucha general porque les unían intereses comunes. Desde ese día comprendí de qué lado tenía que estar en la vida.

¡Viva la Patria!

 

 

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