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Inundación: las familias que prefieren los vagones a los galpones

El rĆ­o Uruguay se encontraba esta tarde en 12,74 metros, nivel estacionario, frente al puerto local. A esa altura, el agua comienza a engullirse parte de la costanera y los vecinos del barrio Puerto saben que no pueden esperar mucho tiempo mĆ”s para comenzar a trasladarse. Sobre las vĆ­as del ferrocarril, entre Carriego y Roque SĆ”enz PeƱa, esta maƱana, habĆ­a 11 vagones para ganado estacionados sobre una de las vĆ­as paralelas al ramal que corre hacia Osvaldo Magnasco. Ricardo Duarte, presidente de la comisión vecinal del barrio Puerto, aseguraba que habĆ­a tres vagones mĆ”s en camino. "Ya estĆ”n las familias en la esquina esperando", indicó. Duarte explicó que la incertidumbre era muy grande porque esta maƱana no sabĆ­an a quĆ© altura iba a llegar el rĆ­o. "No llegó a 13 metros pero estamos a la expectativa porque es lógico, nadie quiere que le llegue el agua a la casa", dijo. Alejandra Ledesma, vecina del barrio Puerto, tambiĆ©n debió mudarse temporalmente a un vagón. Sostuvo que no tiene trabajo estable ni ingreso fijo como una pensión. ā€œLo que hago es vender algunos sandwiches para rebuscarmeā€, expresó a DIARIOJUNIO. La mujer remarcó que hay vecinos que no tienen familiares para alojarse y tampoco quieren irse a un galpón de evacuados. Por ello, prefieren quedarse en los vagones a pesar de que no es fĆ”cil permanecer en un lugar incómodo y sin baƱos.

Guillermo Coduri

24 octubre, 2023

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7:24 pm

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Duarte vive en calle Roque SÔenz Peña, antes de la esquina con Moreno. Aunque no tiene agua en su vivienda, a los 13,50 metros es alcanzada. «Y estÔ en 13, ahí en la esquina», dijo. Lo mÔs preocupante es que si llega a 14,80 metros «llega hasta la vía», dijo. «A estos vecinos, a todos les llega el agua», dice señalando la hilera de casas cuyo frente da a calle Bolivia. En ese caso, estimó que se deberían evacuar entre 40 y 50 familias de todo el barrio.

Duarte mencionó que hicieron un trÔmite en la Unión Ferroviaria para conseguir algunos vagones y permanecer cerca de sus hogares. «La vamos remando», indicó. No obstante, a pocos metros, en la esquina de Roque SÔenz Peña y Bolivia, a media mañana, un grupo de vecinos, en su mayoría mujeres, esperaba sentado. No querían entrar en polémica con quienes estaban en los vagones pero aseguraron que estaban esperando desde las seis de la mañana que llegasen los furgones. Cuando los trajeron, fueron ocupados por otros vecinos. «Nosotros tenemos el agua mÔs cerca», decía una vecina señalando calle abajo por Roque SÔenz Peña. Una persona se acercó y les dijo que ya iba a llegar seis vagones mÔs, luego de hacer unas maniobras en Estación Yuquerí. «Estén atentos a la jugada», las previno varias veces para que no les volviese  suceder lo mismo y otros vecinos se les adelantasen.

El presidente del barrio indicó que esta noche harÔn una olla popular en las vías del ferrocarril para 20 familias. Duarte dijo que, quienes se quieran acercar, son bienvenidos para colaborar con fideos, pollo, papas, etc. «Todo lo que sirve para hacer un guiso», dijo. «Lo fundamental es que esté la gente contenida y que no le falte el alimento», indicó Duarte.

«Nuestra preocupación mÔs grande es que esto no va a ser de un día. Va a ser hasta marzo. Va a subir el río y va a bajar», indicó.

Galpones o vagones

Alejandra Ledesma, vecina del barrio Puerto, vive en calle Roque SĆ”enz PeƱa al 500. ā€œTengo a media cuadra el agua. Ya estĆ” en Moreno el aguaā€, indicó. Las versiones que tenĆ­an que esta tarde iba a superar los 13.70 metros y que en el transcurso de la semana iba a llegar a los 14.90 metros. ā€œEstamos hablando de que a esta parte de acĆ” los saca a todos, no queda nada. Son cuatro manzanas que no queda nadieā€, indicó

Ledesma explicó que mucha gente se va antes de que el agua ingrese por la puerta delantera. Primero ingresa a la vivienda por los desagües y las cloacas. ā€œYa no se puede estar, reventa por todos lados el aguaā€, destacó.

Por lo pronto, la mujer sostuvo que dejó ā€œtodo pronto para traer al vagónā€. Entre otros muebles, la heladera, la cocina y la cama. ā€œTodo lo que tiene una casaā€, remarcó. ā€œLa ropa toda embolsada para traerla al vagónā€, indicó.

MĆ”s adelante, explicó que lo primero que deben hacer es desinfectar y limpiar los vagones. Ā ā€œEstĆ”n re-sucios. Hay basura, hay piedra, hay de todo porque son vagones viejos que no se utilizanā€, dijo. No obstante, la mujer se manifestó agradecida con el ferrocarril ya que, al menos, no se tienen que ir lejos.

La mujer sostuvo que muchos vecinos se van a la casa de algunos familiares, otros a los galpones como ex Bagley o el Polifuncional pero hay quienes no quieren ir allí. Tampoco pueden permitir alquilar debido a la difícil situación económica. Por ello, les piden ayuda al ferrocarril.

Mientras uno de los vecinos esta carpiendo en el ingreso a uno de los vagones, ya que el pastizal es elevado a esa altura de las vías, Alejandra admitió que no es fÔcil vivir en un vagón. Por un lado,  deben convivir dos familias ya que se calculaban que 11 furgones debían alcanzar para 20 familias. No hay sanitarios y deben arreglarse con baños químicos. Los vecinos colaboran entre ellos para mantenerlos limpios. Al menos, la Cooperativa Eléctrica les provee energía para no estar a oscuras.

Las dificultades en la vida de Alejandra, quien se define como ama de casa, no comenzaron con la llegada del agua. Antes fue alcanzada por la carestĆ­a en una ciudad cuyo nivel de pobreza alcanza al 58 % de la población, segĆŗn el Indec. ā€œNo tengo ninguna pensión ni nada porque he querido hacĆ©rmela y no he podidoā€, recalcó.

ā€œNo tengo sueldo, no Ā tengo nada. Lo que hago es vender algunos sandwiches para rebuscarme: vendo en la costanera, vendo a los vecinos. Un poco me ayuda la Subprefectura que me compran. De eso me rebuscoā€, dijo. Pero con la Costanera inundada, ya no puede vender nada.

La mujer sostuvo que esta noche un pastor, DarĆ­o Buffet, va a venir a la noche para colaborar en la olla popular. La mujer sostuvo que se van a colocar tablones para servir el guiso. Pero advirtió que la ayuda es necesaria todos los dĆ­as. ā€œRealmente la gente que quedó es gente no pudiente. Hay gente que trabaja en las carpinterĆ­as, en los aserraderos, hay gente que trabaja en las fĆ”bricas. Hay gente que trabaja en las casas de familia. Hay gente en la cosecha pero calculo que debe estar parada. Pero son gente que no puede ir a alquilar. Hay que elegir entre los vagones y los galponesā€, indicó.

Las viviendas sobre calle Buenos Aires, pasando Moreno, ya tienen agua en su interior.

ā€˜Nuestro querido barrio Puerto’

No todos los vecinos del Puerto se mudan a los vagones. Natalia, vecina de Moreno y Buenos Aires, hace 26 aƱos que vive en la zona. Ya perdió la cuenta de la cantidad de crecientes que vivió. A su vivienda, el agua ingresa a los 13, 80 metros. Esta maƱana tenĆ­a cajas apiladas en la puerta de la casa. ā€œTodo listoā€ para irse a la casa de su hermana. ā€œTengo los muebles listos, ya esta por venir mi esposo con una camioneta para ir a un galpón donde vamos a dejar siempre cuando pasa estoā€, indicó.

Natalia sostuvo que, cuando baja el agua, viene primero su pareja para comenzar las tareas de limpieza desde que, en una oportunidad, se desmayó en medio de un cuadro de desesperación y la angustia.

A media cuadra, por Moreno, vive Silvia. La mujer definió su barrio como ā€œquerido y entraƱableā€ ya que, a pesar de las situaciones vividas ā€œangustiantes y traumĆ”ticasā€, no lo cambian por otro. Entre otros motivos, por la solidaridad entre vecinos, los familiares, los compaƱeros de trabajo y hasta del gimnasio dice riĆ©ndose. ā€œSi ya sacamos lo nuestro, vamos a ayudar al vecino y asĆ­ā€.

A los 14, 10 metros, el rĆ­o ingresa por el fondo del terreno. ā€œEl momento en que entra el agua a tu casa es devastador. Es como que sentĆ­s que te usurpa. Es traumĆ”ticoā€, dijo Silvia. La vecina sostuvo que construyeron una habitación en un primer piso y allĆ­ lleva todo lo que puede. AdemĆ”s, en la casa, hicieron una serie de reformas en la planta baja ā€œanti inundaciónā€. ā€œTenemos todo preparadoā€, admite. No obstante, si el rĆ­o llega a los 14,50 metros, se debe mudar a la casa de su hijo porque ya tendrĆ­a casi medio metro de agua en su terreno.

Silvia dijo que conoce el rĆ­o al punto que se basa mĆ”s en sus observaciones que en las informaciones que dan las autoridades. ā€œAhora ya sabemos que esta tarde el agua estĆ” acĆ”. Y eso no va a depender de si llueve o no llueve. Si llueve es peor, se complica mĆ”sā€, dice. En ese sentido, recordó la creciente de 2015 cuando debieron trasladarse al igual que todo en medio de la lluvia ā€œFue un caos en todo sentido , toda la gente moviĆ©ndose al mismo tiempo con los vehĆ­culos y la gente que viene a molestar, mirando y ā€˜disfrutando’ el panoramaā€, recordó Silvia.

Comentarios

2 comentarios

  • Para verdaderamente comprender el comportamiento del RĆ­o Uruguay aguas arriba,
    hay que familiarizarse con los datos que se vuelcan en esta pƔgina: https://www.saltogrande.org/index.php .
    Y en ella ver los «Datos Hidrológicos».-
    También en «Biblioteca» consultar las normativas para las maniobras de la represa .

  • ĀæPor quĆ© el lunes se tomó la decisión polĆ­tica de mantener los vertederos abiertos, cuando el lago puede crecer mĆ”s de 5 m, el pico de la creciente ya estĆ” en el lago, el curso superior estĆ” en franca bajante y no hay pronóstico de grandes lluvias en lo inmediato? ĀæAlgo que ver con las elecciones? Ya el jueves se sabĆ­a que ni Salto Grande no contenĆ­a la creciente, la altura en el puerto de Concordia serĆ” alrededor de 14,70 m.

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