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La economía se le niega, las multitudes no aparecen, entonces: ¿que sostiene a Milei?

Última actualización:
hace 22 días

Asumiendo riesgos, y azuzado por su entorno de púberes troles se lanzó a la arena a medir su verdadera capacidad de convocatoria, impactado por la sucesión de movilizaciones cada vez más masivas, de las víctimas de su plan económico. Y el resultado le fue para nada estimulante: no solo no pudo completar siquiera las modestas plazas del Luna Park, a pesar del aparato puesto al servicio de la convocatoria, que solo congregó a púberes acostumbrados a consumir, sin cuestionar, los ídolos que le sugieren los algoritmos de Google. Y que de paso marcó la crisis permanente de su gabinete, del que solo asistió una parte a celebrar sus aspiraciones histriónicas.

Más preocupante aún fue lo de Córdoba, porque él imaginó que finalmente sería la provincia mediterránea, la que le iba a proveer un baño de multitudes libertarias, por su pasado refractario al peronismo y especialmente al kirchnerismo. Pero tampoco, la multitud no estaba, o en todo caso hubiera estado, pero no de jóvenes libertarios, sino de opositores a su gestión que no pudieron concurrir a manifestar su protesta por el blindaje de las fuerzas de seguridad al acto.

¿Qué nos dice la realidad?

Son datos jamás vistos en nuestra historia; desde el cierre en el primer trimestre, de 275.000 cuentas sueldo y teniendo en cuenta que dicho cierre se produce 60 días después del no depósito de las obligaciones del empleador, podemos suponer que la debacle del empleo registrado es mayor aún; y dado que el 40% de la fuerza laboral esta ocupada en ‘empleos informales’ (SIC), que no poseen cuentas sueldos, podemos afirmar sin temor a errarle muy lejos, que apenas en los primeros meses del gobierno del ‘ser de luz’ cientos de miles de hogares se quedaron sin ingresos, o sea que más de un millón de personas se han incorporado a la legión de desesperados. Y continuando con las suposiciones, el impacto de estas cifras es directamente proporcional al que tiene sobre su base electoral. ¿que respondió el extravagante cuando la prensa lo interpeló sobre esto la semana pasada?: que las consecuencias de su plan no eran las que le planteaban los periodistas interpelantes, porque si lo fueran se vería morir de hambre la gente en la calle, y esto no está ocurriendo.

‘Verás que todo es mentira’ (Carlos Gardel Yira Yira)

Entre tantas falsas promesas, una de las que impactaba fuerte en quienes confiaban en él para producir un cambio, (más allá de su leitmotiv: también traicionado, que terminaría con ‘la casta´), estaba que iba a terminar, con un par de golpes de motosierra, con el endeudamiento público y la emisión monetaria, sumando a esta última, que cerraría el Banco Central; sin embargo, esto tampoco fue verdad. En los primeros meses de su gestión la deuda pública aumentó en la cifra de 33.000 millones de dólares (datos oficiales del Ministerio de Finanzas) y la emisión sigue absolutamente fuera de control. Y ni siquiera una ínfima parte ese monto va a parar a los bolsillos del pueblo: toda esa monumental cantidad de riqueza está siendo transferida a los usureros que siguen haciendo fortunas como nunca antes a manos del ‘mago de las finanzas’ el ministro a través del cual, Mauricio Macri, sigue diseñando y ejecutando el saqueo de los tesoros públicos.

La pregunta: ¿porque frente a estos datos tan contundentes no baja la adhesión al libertario?

Es lo que desconcierta a vastos sectores, especialmente al universo de 12 millones de votantes que no creyeron al estrafalario ni le confiaron su voto. Y para encontrar la respuesta no hay otra opción que hacer conjeturas, y cada uno las formulará en base a su tránsito por lo cotidiano.

En lo que respecta al escriba, en el universo que conoce entre quienes confiaron en que, dándole al voto a peluca, terminaría el crónico drama nacional, existen varios prototipos sociales. El más obvio es el de los jóvenes desencantados de todo, los post-milenials, un universo culturalmente formado con los parámetros de los algoritmos de Google, con los que, los que manejan estas cosas, orientan y forman la opinión universal, manipulando la conciencia global a través de la data que proveen cotidianamente a sus celulares, meticulosamente elaborada por la IA, para administrar las ideas (y vaya si lo logran) de las nuevas generaciones que ya no se educan ni informan a través de textos de ninguna naturaleza, sino que lo hacen a través de slogan e ideas fuerza, que les son provistos en frases cortas que a lo sumo se expresan en un centenar de caracteres, no más; y algunas ilustraciones destinadas a ratificar como ciertas, lo que quieran instalar. Basta mirar los asistentes al desopilante show que brindó el ‘león libertario’ en el Luna Park, para ratificarlo.

Otro de los grupos sociales que lo eligieron, el más desconcertante para el escriba, está en los jóvenes universitarios, que uno supone que, por circunstancias culturales, tienen mayor formación ideológico política que la media. En lo personal tengo una experiencia que les transmito. Desde hace algunos años, una docente amiga, me invita a dar una charla a estudiantes avanzados de ingeniería de una universidad nacional. En este cometido advertí hace un par de años, con enorme sorpresa, que el histrión, en ese entonces un puteador serial en cuanto programa político se ofreciese en TV, impactaba en el plexo ideológico de los estudiantes, que masivamente eran seducidos por sus cantos de sirena.  Mi sorpresa fue tal, porque entre otras cosas, en los lejanos tiempos de mi paso por los claustros como alumno, lo ideológico y lo político atravesaban todas las cátedras y conversaciones extracurriculares, provocando un conocimiento profundo no solo de estos temas sino también de historia local y universal. Conocimientos que eran una barrera crítica infranqueable a los cantos de sirena que cualquier flautista de Hamelin pretendiera instalar. Eso ha desaparecido, ha sido desinstalado cuidadosamente de toda la oferta docente. También me sirvió para verificar cuan profundamente han cambiado las formas de incorporar ideología en la sociedad. Fue mi primer encontronazo con las nuevas formas de manipulación de las mentes a través de los medios. De lo que hoy se esta revelando como la acción de los algoritmos analíticos y predictivos, más la velocidad del análisis de las conciencias de masas a través de los conocimientos de la IA.

Por último, el más numeroso, el de hartos con la casta política.

Son cuatro décadas ininterrumpidas de frustraciones encadenadas desde el derrocamiento de los genocidas. Y simultáneamente la aparición de un grupo social que copó el escenario político nacional. El de los astutos inescrupulosos, que coparon los inventarios dirigenciales de todos los partidos políticos que se ofrecen en nuestra realidad.  El de los que, según revelaban los más desfachatados, al inicio ´robaban para la corona´ aunque rápidamente vimos que robaban para sí. Que crearon una casta de pillos, articulados por profundas complicidades entre ellos y también con la justicia que debería haberlo impedido, que finalmente tomaron el control de la realidad política. Casta homogénea en disvalores, falta de honestidad y de moral, transversal a todos los partidos políticos. Entre Ríos es un caso paradigmático de lo que hablamos. Una de las provincias más ricas del país, donde se localizan dos de las diez ciudades más pobres de Argentina. Gobernada por caraduras que pretender explicar sus repentinos patrimonios millonarios, contándonos que son fruto de sus actividades empresarias particulares, como si todos los que escuchamos sus fábulas fuésemos irracionales descerebrados, que estamos obligados a creerles. Y, como decíamos un par de párrafos atrás, la justicia, que debería ser parte de la solución, en realidad es parte del problema. Basta con ver el desarrollo de la llamada ‘causa contratos truchos’ que los involucra prácticamente a todos, pero que jamás avanza en los estrados judiciales.

Son los nuevos grupos en formación en la realidad cotidiana. Los que lo votaron, pero que han recibido el impacto directo de las medias que en su momento irían contra ‘la casta’. Y los que, consumiendo el discurso estandarizado en los medios de desinformación masiva, se reparten entre los que creen que ‘hay que darle más tiempo’ (SIC), o que ‘la casta no lo deja proceder’ o boutades por el estilo.  Pero debemos convenir que el impacto sobre la realidad de las decisiones que esta impulsando LLA, resta todos los días adherentes a su programa.

Pero ¿de este lado? ¿los doce millones que no lo votamos? ¿permitiremos sin reaccionar que se implemente hasta el final el plan de saqueo y destrucción en curso, de nuestro país?

Es la pregunta que ronda en todas partes, de hecho, lo actuado hasta el presente por los libertarios es mucho más brutal que lo que provocó el fin de la Alianza y la huida en helicóptero del aburrido. Y esto es muchísimo peor y recién comienza. ¿Por qué no se ha reaccionado todavía? Esto será materia de análisis en el futuro, de cientos de científicos sociales y diletantes varios, no solo en el país, también en el planeta que asiste desconcertado a los desopilantes shows que brinda peluca en cuanto escenario de la derecha filonazi global se le presenta. Como decía mi tía Cata: “No hay mal que dure cien años ni cola que lo resista”. Probablemente tenga mucho que ver la falta de referentes políticos fiables en quienes poder confiar y eventualmente seguir. Hoy por hoy. Salvo honrosas excepciones, la mayoría de quienes deberían estar conformando y liderando una barrera política contra el desastre aparecen como más interesados en negociar una porción del desguace nacional- Y la gente los percibe, vaya el caso y solo a modo de ejemplo, del senador, por el justicialismo entrerriano, (SIC), Edgardo Kueider, que más que insólitamente, se preocupa por darle “gobernabilidad” a motosierra, en lugar de defender los intereses de los entrerrianos que lo votaron.

Pero se nos esta yendo el país, el presente y el futuro de las manos, mucho más rápido de lo que jamás nadie pudo imaginar aún en sus peores pesadillas.

El tiempo es corto y se nos acaba.

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