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Los Aportantes Fantasmas de la Campaña de Javier Milei

Última actualización:
hace 21 días

Veamos algunos:

Eduardo Elsztain: Si Karina Milei es la «jefa» en el gobierno, Elsztain es el «dueño». Es el mayor terrateniente y desarrollador inmobiliario de la Argentina. Una fuerza dominante en la agroindustria y en el sistema bancario. Dueño de CRESUD y del complejo Llao Llao en Bariloche, además del lujoso Hotel Emperador, donde se alojó Javier antes y después de ser electo Milei, con su comitiva de 11 personas, haciendo saber que la cuenta de casi US$45,000 fue pagada con la tarjeta de crédito de Karina Milei, que tenía escasos fondos. Es asimismo dueño de la empresa IRSA. Maneja hoy la Agencia Nacional de Bienes del Estado a través de Nicolás Alberto Pajós, donde en la Costanera Sur prometen construir la «Dubai» porteña. Elsztain hace 25 años que pretende construir ese proyecto, pero con un inconveniente problemático: son tierras que el Estado Nacional le cedió al Club Boca Juniors para fines sociales. En 1992, Boca le vendió las tierras a IRSA, o sea a Elsztain, por US$50 millones, apelando a una ley de la dictadura y a una «mano» que le dio Menem. Luego vino Larreta y le puso zonificación a esas tierras, como si fuera Villa Lugano, valorizándolas, lo que hizo que Elsztain se ahorrara casi cuatrocientos millones de dólares. Y como esa zona está asentada sobre humedales y es una zona de desagüe de esa parte de la ciudad, si se impermeabiliza para la construcción, se inundaría. Pero cuando se tiene poder y dinero, todo se puede arreglar. De las tierras que tiene Elsztain, 300 mil hectáreas no se pueden aplicar a emprendimientos productivos porque están protegidas por la Ley de Bosques de la Argentina. Por eso se comprende que Milei instruyó a sus legisladores en el proyecto de Ley Base para la derogación de esa ley. También el empresario no figura como aportante ante la Cámara Electoral. Por supuesto, tributan en gran parte en el extranjero. Elsztain fue la persona que indujo a Milei a adherirse a una secta judía jasídica, con sede en Nueva York, que fue allanada recientemente.

Otro empresario oportunista es Gerardo Werthein. Miembro de una familia que es la séptima fortuna del país. Hasta 2021, durante más de diez años, fue presidente del Comité Olímpico Argentino. Como muchos empresarios, tributan en el exterior pero hacen la plata acá, y después la fugan, casi US$12 millones. Es socio, junto con otros siete miembros, y con el «amigo del alma» de Macri, Nicki Caputo, en un fondo de inversión que se quedó con la mitad del Tiro Federal, que compraron a precio vil y en «cómodas cuotas», permitido por Horacio Rodríguez Larreta, ya que habrían montado en la Capital Federal una gran inmobiliaria. Gerardo Werthein le cedió su avión privado a Milei y a su hermana Karina, en un viaje a EE.UU., que costó US$250,000, gasto que fue pagado por Gerardo Werthein y Paolo Rocca. ¡Amigos son los amigos!

Daniel Seleckie es otro de los aportantes de Milei que tributa en Uruguay, previa fuga de capitales producidos en Argentina. Coleccionista de autos de lujo usados. Vicecomodoro del Yatch Club de Punta del Este. Como será la contribución de este personaje, que apenas asumido Milei, fue nombrado su joven sobrino embajador, nada menos que en Francia. Daniel Seleckie es uno de los principales accionistas del Laboratorio Fénix, y uno de los principales beneficiarios de los aumentos de los medicamentos por acción como lobista en la desregulación del precio de los mismos, contenido en el Decreto de Necesidad y Urgencia 70/23.

Otra de las aportantes fantasmas a la campaña de Milei fue la «insufrible» Diana Mondino. Su mérito fue que trajo dólares de Taiwán para la campaña de Milei, y que por eso no ligó una embajada, sino que le dieron directamente la Cancillería Argentina, siendo su mayor condición intelectual y diplomática ser la principal accionista y directora del Banco Roela. Puso al país en un apriete, puesto que Taiwán está en una feroz disputa por la posesión de la isla con la República Popular de China, que a su vez es acreedora de Argentina por los US$6,000 millones que hay que pagar a China, más los US$39,000 millones por incumplimiento de contrato en la ejecución de las dos represas en Santa Cruz, que Milei, en un arranque de servilismo pro-yanqui, ordenó la suspensión de obras. ¿Saben que recibió la canciller Mondino por su relación con Taiwán? 300 cajas de regalos navideños. Aunque el sueño más deseado de la canciller Mondino sería darle la soberanía definitiva a los ingleses de nuestras Islas Malvinas. ¡En qué manos hemos caído, por favor!

De paso, ¿saben a qué funcionaria argentina la embajada de EE.UU. le regaló una canasta navideña de las más caras? A Patricia Bullrich Luro Pueyrredón. ¿Será por los servicios prestados o por venir? (¡Roma no paga traidores!).

Por supuesto, no podía faltar el inefable Paolo Rocca. Este poderoso empresario industrial apoyó a Patricia Bullrich hasta que salió tercera en la general, y en el ballotage le puso $20 millones a Milei, uno encima del otro, como si fuera una apuesta de casino. Con esa «coima» se quedó con el manejo integral de las industrias de nuestro país. El 70% de los fondos privados fueron aportados por tres empresas de Paolo Rocca: 1) Smart Contar: $16 millones; Franquimar: $20 millones; y Ermar Cover: $12 millones. Los funcionarios de Paolo que accedieron al manejo del consorcio petrolero de YPF son: Horacio Marín, ex-Tecpetrol, presidente de YPF; Gustavo Gallino, ex-Tecpetrol, presidente de Infraestructura de YPF; Federico Berrotaveña, ex-Tecpetrol, director de Producción; Luis Derride, ex-Tecpetrol, subsecretario de Hidrocarburos; Matías Farina, ex-Tecpetrol, vicepresidente de Exploración de YPF; Horacio Amartina, ex-Tecpetrol, director de Exploración del Gasoducto. Y ahora, el amigo Paolo, junto a Julio Gabriel Cordero (abogado, de quién sino, de Tecpetrol) es secretario de Trabajo. Es decir que Paolo Rocca trasladó de sus empresas privadas a los que ahora son funcionarios de YPF, casi diría yo «llave en mano».

Otro de los aportantes era un jubilado de 69 años, Héctor Paulina, y una jubilada uruguaya, Alita Martina Marcovic, familiar del croata Ivo Rodnica, dueño de la cueva más grande de dólares del país, dueño a su vez de los tres locales de las empresas antes mencionadas que cerraron misteriosamente sus puertas después de la detención del croata. El dueño del banco donde se secuestraron millones de dólares se llama Martín Benegas Lynch, familiar de Alberto Benegas Lynch, que fugó US$13 millones durante el macrismo, y que presume de ser la reserva moral de la república.

Después de la entrega «nacional» del país, vendrán sobrevolando los restos los «fondos buitres» a comerse los restos de la república perdida y entregada, para dar lugar al nuevo «neocolonialismo» derivado de la Guerra Fría en pleno crecimiento.

¡Ay, patria mía!

 

 

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