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La cronista del programa de Fabián Doman se burla, se mofa ofensivamente de dos personas vestidas con las ropas propias de su cultura originaria. La cronista hace contraste porque es rubia y se ríe y ridiculiza la respuesta, porque no la entiende, porque hablan en una lengua que no es su lengua. Los trata de ignorantes, proyectando su propia brutalidad sobre esos sujetos, a los que maltrata. Bruto Doman, en su necedad y atrocidad de su maltrato, usa el espejo, también, para sentirse él ofendido.

La proyección ha sido, históricamente, el mecanismo psicológico utilizado para justificar la aniquilación. En el caso de los originarios eran exhibidos como salvajes, incultos, sanguinarios, ladrones, como excusa del robo de sus tierras, de su asesinato, de su exterminio.

Hasta en la literatura es asombroso que los asesinos se pretendan víctimas. Esta presentación, de notable actualidad, está ilustrada, hasta el paroxismo, por la obra «La cautiva» de Esteban Echeverría. Las personas sometidas a la discriminación, el maltrato y la burla en el programa de Doman eran delegados del tercer Malón de la paz de Jujuy, integrados por comunidades originarias que permanecen en «vigilia» en la Plaza Lavalle, frente a tribunales en la ciudad de Buenos Aires, exigiendo una reunión con la Corte Suprema de Justicia, a raíz de sus reclamos contra la reforma constitucional de esa provincia y la situación en su distrito.

Esto afecta muchos planos; los fundamentales reclamos son la defensa de los territorios ante el extractivismo y el derecho humano al agua. Pero Doman no sabe nada de eso. Ni su rubia cronista. Su ignorancia es el requisito del Poder. Ellos se ríen, burlones de esa gente que se viste así y que habla así.

Es necesario que no se sepa que la Nación se «organizó» en base a un genocidio. Que tiene las manos manchadas de sangre, más allá de los que quisieron lavarla. Mitre en primer lugar. Que se fundó asesinando, exterminando y robando las tierras a los habitantes originarios y exterminando a la comunidad afroargentina. Esa verdad debe quedar oculta porque revela el origen y el carácter del Poder económico que se adueñó del país. Para eso es necesario, como dice Marcelo Valko, una «pedagogía de la desmemoria», que distorsione y oculte la historia, que niegue el genocidio de los originarios, que reivindique al mayor de los asesinos, Julio Argentino Roca. Que aniquiló aborígenes, robó sus tierras y las repartió a los amigos del Poder, que se apropiaron de ellas.

Esos grandes terratenientes herederos de la culpa y la vergüenza, que hoy se siguen reivindicando como dueños de la Patria, se apropiaron de esas tierras, asesinando, torturando, desapareciendo y robando niños. Muchos de los originarios secuestrados fueron a parar a la Isla Martín García, que cumplió el rol de campo de concentración y aniquilación a través del hambre, las ratas, el maltrato y la viruela; otros fueron tomados como esclavos en las casas de familia de la aristocracia porteña; por último, no pocos fueron enviados, también en condiciones de explotación, a Tucumán. Es necesario leer la obra de Valko en su extraordinario y contundente libro «Pedagogía de la desmemoria» («Crónicas y estrategias del genocidio invisible», ediciones continente), para percibir con claridad la doble estrategia de negación, ocultamiento y distorsión de la verdadera historia de la aniquilación más espantosa.

La reivindicación de Roca por parte de sectores de la derecha es parte de esta última estrategia. Necesitan negar, para seguir dominando y sometiendo, aquello que dijo Proudhón, que la propiedad es un robo, y Argentina es el ejemplo más brutal de ese aserto.

La historia es un campo de batalla, en el que es necesario que la llama de la verdad esté siempre encendida, para evitar repeticiones. Hoy, cuando los negacionistas de la última Dictadura Cívica, Militar y Eclesiástica avanzan sobre la reivindicación de la teoría de los dos demonios y del último Genocidio (no denominado por casualidad «Proceso de reorganización nacional»), es necesaria una respuesta contundente en defensa de la verdad histórica, que sitúe en el real lugar a asesinos y víctimas, que condene el Terrorismo de Estado, en defensa de la Memoria, la verdad y la justicia, acuerdo básico de la sociedad, para convivir democráticamente.

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  • Caso: «LA VERDADERA DEUDA EXTERNA: ¿QUIÉN LE DEBE A QUIÉN?» ENUNCIADO Exposición del Cacique Guaicaipuro Cuatémoc ante la reunión de Jefes de Estado de la Comunidad Europea. Con lenguaje simple, que era transmitido en traducción simultánea a más de un centenar de Jefes de Estado dignatarios de la comunidad Europea, el Cacique mexicano Guaicaipuro Cuatémoc logró inquietar a su audiencia cuando dijo: «Aquí pues yo, Guaicaipuro Cuatémoc he venido a encontrar a los que celebran el encuentro. Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron la América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que la encontraron hace sólo quinientos años. Aquí pues, nos encontramos todos. Sabemos lo que somos, y es bastante. Nunca tendremos otra cosa. El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me descubrieron. El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por Judas, a quien nunca autoricé a venderme. El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con intereses, aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento. Yo los voy descubriendo. También yo puedo reclamar pagos y también puedo reclamar intereses. Consta en el Archivo de Indios, papel sobre papel, recibo sobre recibo y firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a San Lucas de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América. ¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque sería pensar que los hermanos cristianos faltaron a su Séptimo Mandamiento. ¿Expoliación? ¡Guárdeme Tanatzin de figurarme que los europeos como Caín, matan y niegan la sangre de su hermano! ¿Genocidio? Eso sería dar crédito a los calumniadores, como Bartolomé de las Casas, que califican al encuentro como de destrucción de las Indias, o a extremistas como Arturo Uslar Pietri, que afirma que el arranque del capitalismo y la actual civilización europea se deben a la inundación de metales preciosos. ¡No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de muchos otros préstamos amigables de América, destinados al desarrollo de Europa. Lo contrario sería presumir la existencia de crímenes de guerra, lo que daría derecho no sólo a exigir devolución inmediata, sino la indemnización por daños y perjuicios. Yo, Guaicaipuro Cuatémoc, prefiero pensar en la menos ofensiva de estas hipótesis. Tan fabulosa exportación de capitales no fueron más que el inicio de un plan «Marshalltezuma», par garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, creadores del álgebra, la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización. Por eso, al celebrar el Quinto Centenario del Empréstito, podremos preguntarnos: ¿han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable o por lo menos productivo de los fondos tan generosamente adelantados por el fondo Indo.americano Internacional?. Deploramos decir que no. En lo estratégico, lo dilapidaron en las batallas de Lepanto, en armadas invencibles, en terceros reichs y otras formas de exterminio mutuo, sin otro destino que terminar ocupados por las tropas gringas de la OTAN, como en Panamá, pero sin canal. En lo financiero, han sido incapaces, después de una moratoria de 500 años, tanto de cancelar el capital y sus intereses, cuanto de independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta y provee todo el Tercer Mundo. Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman según la cual una economía subsidiadas jamás puede funcionar y nos obliga a reclamarles, para su propio bien, el pago del capital y los intereses que, tan generosamente hemos demorado todos estos siglos en cobrar. Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarles a nuestros hermanos europeos las viles sanguinarias tasas del 20 y hasta el 30 por ciento de interés, que los hermanos europeos le cobran a los puebles del Tercer Mundo. Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo del 10% anual acumulado sólo durante los últimos 300 años, con 200 años de gracia. Sobre esta base, y aplicando la fórmula europea del interés compuesto, informamos a los descubridores que nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata, ambas cifras elevadas a la potencia del 300 %. Es decir, un número para cuya expresión total, serían necesarias más de 300 cifras, y que supera ampliamente el peso total del planeta tierra. 2 Muy pesadas son esas moles de oro y plata. ¿Cuánto pesarían calculadas en sangre?. Aducir que Europa, en medio milenio, no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar ese módico interés, sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo. Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los indo-americanos. Pero sí exigimos la firma de una Carta de Intención que discipline a los pueblos deudores del Viejo Continente; y que los obligue a cumplir su compromiso mediante una pronta privatización o reconversión de Europa, que les permita entregárnosla entera, como primer pago de la deuda histórica….» Cuando el Cacique Guaicaipuro Cuatémoc dio su conferencia ente la reunión de Jefes de Estado de la Comunidad Europea, no sabía que estaba exponiendo una tesis de Derecho Internacional para determinar la VERDADERA DEUDA EXTERNA, ahora sólo resta que algún gobierno latinoamericano tenga el valor suficiente para hacer el reclamo ante los Tribunales Internacionales.

  • Marcelo Valko

    Vándalos del país monocromo
    Marcelo Valko
    La estatua de María Remedios del Valle inaugurada el 8 de noviembre de 2022 en una plazoleta de San Telmo (Buenos Aires) no llegó a cumplir un año. En la madrugada del 1° de septiembre la obra creada por el artista Alexis Minckiewicz y realizada en resina y laca fue completamente quemada. Recordemos que del Valle, a quien Belgrano otorgó el título honorífico de capitana del Ejército del Norte por su heroísmo en las batallas de Desaguadero, Vilcapugio y Ayohuma es considerada “Madre de la Patria”. El 8 de noviembre, fecha en que se conmemora su fallecimiento fue declarado por el Congreso Nacional un día para “Reivindicar la presencia de los africanos y africanas en las luchas por la independencia y en la identidad nacional y de la cultura afro”.
    Pese al fuego insensato, de un tiempo a esta parte comienza a ser reivindicada su figura. El 10 de diciembre de 2018 una escuela de Santa Rosa en La Pampa tuvo el privilegio de inaugurar la primera estatua de María Remedios del Valle y traspasar así el colador de blanqueamiento para ingresar en las páginas de la historia. Algo similar ocurrió en Chivilcoy con un inmenso mural en el frente de la Escuela N° 7 Juana Manso realizado hace un par de años. Incluso, hace un par de semanas desde el municipio de Moreno, me solicitaron un Proyecto de Ordenanza para reemplazar el nombre de la Sociedad de Fomento Julio Roca por el de María Remedios del Valle que esperemos llegue a buen puerto en el Concejo Deliberante.
    Nos encontramos atravesando tiempos de cambios. La historia oficial obra maestra de la oligarquía dominante y dominadora comienza a resquebrajarse. Un nuevo paradigma asoma en el horizonte que demuestra en forma inequívoca que nuestro país se reconoce como integrante de la Patria Grande latinoamericana dejando atrás el latiguillo de que Argentina es un apéndice de Europa donde todos somos descendientes de los barcos. Es lógico que existan tensiones, rechazos de quienes no comprenden lo que tienen frente a sus narices. Basta ir a Constitución cuando llega un tren y veremos que no estamos en Noruega. Estamos acá, somos sudamericanos. Argentina no es monocroma, es multicolor, la habitan diversas miradas y voces. Homogenizar a cualquier precio fue la consigna del Estado para lo cual se utilizaron matanzas disciplinadoras, evangelizaciones forzadas y una escolarización impuesta para suprimir diferencias y particularidades. Pese a los vándalos, el paradigma avanza, le guste a quien le guste. El viento de la historia viene soplando y alza las cenizas. Es lento, pero viene…

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