Cuatro meses más tarde de su primer encuentro en Chile, Kissinger y Guzzetti volvieron a reunirse. Esta vez la cita fue el 7 de octubre de 1976 en Nueva York, en uno de salones el hotel Waldorf Astoria. El panorama en Argentina era completamente distinto: organizaciones como el ERP como Montoneros habían sido desarticulados o estaban a punto de serlo, la mayoría de sus líderes asesinados o desaparecidos y las organizaciones populares totalmente desmanteladas, con sus líderes en el exilio. La actividad sindical había sido intervenida y partidos políticos estaban prohibidos y las organizaciones sociales temían ser presa de la fosa común del terror implantado. Para ese momento, detenciones ilegales, asesinatos y desapariciones se sumaban de a miles y los centros clandestinos, donde tenían lugar sesiones de tortura aberrantes, funcionaban a pleno.
Robert Hill tenía una presencia imponente. Medía 1,87 metro y pesaba 100 kilos. Era lo que los estadounidenses llaman un workoholic (adicto al trabajo). Se levantaba a las 5 de la mañana, dormía menos de cuatro horas por día. El entonces Embajador norteamericano en Buenos Aires, solía montar a caballo y también practicaba el tenis, aunque nunca quedó registrado para la posteridad si alguna vez jugó algún set contra el almirante Massera, como sí solía hacerlo el Nuncio Vaticano Pío Laghi.
En el marco del 49° aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, los Organismos de Derechos Humanos de Concordia, en conjunto con la Multisectorial por los Derechos Humanos de la ciudad, organizan una serie de actividades para recordar y reflexionar sobre la memoria, la verdad y la justicia.
En vísperas del 49° aniversario del golpe militar en Argentina, DIARIOJUNIO comienza a publicar a partir de hoy, información sustentada en una serie de documentos desclasificados entre 1969 y 2021, que revelan lo que sabía el gobierno de Estados Unidos, y cuándo lo supo, en las semanas previas al derrocamiento del gobierno de María Estela Martínez de Perón, el 24 de marzo de 1976. Los documentos provenientes del Archivo de Seguridad Nacional norteamericano, proporcionan evidencia de múltiples contactos entre los golpistas y funcionarios estadounidenses que registran el amplio conocimiento que tenía el gobierno de Estados Unidos sobre los conspiradores, sus preparativos para el golpe de Estado y particularmente sobre sus planes potenciales, los que funcionarios del Departamento de Estado describieron como “un gobierno militar de duración prolongada y de una severidad sin precedentes”. Asimismo, los registros documentales muestran que más de un mes antes de que se produjera la asonada, funcionarios estadounidenses “discretamente” informaron a los militares argentinos que Washington reconocería al nuevo régimen.
A poco de cumplirse 52 años de la Masacre de Trelew, ocurrida el 22 de agosto de 1972, el periodista Ricardo Monetta rinde homenaje a los luchadores y luchadoras asesinados brutalmente por la dictadura de Alejandro Agustín Lanusse.
Es el título de un relato de Rodolfo Walsh. Se trata de un periodista que interroga, obsesivamente, al Teniente Coronel Moori-Koenig sobre el destino del cuerpo de Eva. En el cuento, nunca es nombrada. La elipsis no es solo un recurso literario para dar mayor relieve a su presencia, agigantarla; alude además a la prohibición de mentarla, que estableció la Dictadura del 55. Esa es la paradoja de la Oligarquía: cuanto más quiere desaparecerla, más la trae a la existencia.
La dictadura secuestró a sus dos hijos, la forzó al exilio y nunca pudo arrancarle la alegría. Peronista, bostera y con los dedos en "V", Lita pedía que la despidieran cantando un buen tango.
Las circunstancias de la vida me ubicaron en una lucha social, política, gremial y universitaria que marcó a fuego el camino de mi pensamiento social y político, más allá de las consabidas luchas intrauniversitarias. De esta "materia" humana, de obreros especializados de las grandes fábricas, profesionales de la docencia, gremialistas de la talla de nada menos que Agustín Tosco (EPEC), Atilio López (UTA), René Salamanca (Sitrac Sitrans), Elpidio Torres, y otros tantos grandiosos dirigentes gremiales, se confluyeron en un movimiento de masas que, casi sin quererlo, supuso la piedra fundamental del derrocamiento del dictador Juan C. Onganía.
Ante la avalancha de demostraciones en busca de la Memoria, Verdad y Justicia que los organismos de Derechos Humanos y otras agrupaciones democráticas, incluidos algunos partidos políticos, el oficialismo con Milei a la cabeza, eligieron en un corto documental televisivo al sinuoso operador menemista Juan Bautista "Tata" Yofre como la voz y la imagen para contrastar la verdad inapelable de la Historia.
Dedicado a E.O. un alumno comprometido con la militancia democrática.