Desde hace un tiempo, por no decir varios meses, me preguntaba por qué en los grandes medios nacionales no se reflejan acontecimientos de la política exterior en la que grandes potencias occidentales eran protagonistas de hechos relevantes en la nueva historia de la Humanidad que se está escribiendo en forma distópica y con una desinformación tóxica que respira ilegitimidad en cada frase esgrimida, ocultando la verdadera génesis de los acontecimientos. No creo necesario aclarar que en el periodismo, como en la Justicia, omitir constituye una falta grave desde el punto de vista institucional y ético. Muchas veces se oculta el entramado diseñado por el capitalismo para secuestrar la "verdad", transformándola en una versión edulcorada de los acontecimientos o en la demonización de sus adversarios.
Entre operaciones encubiertas, lobbies poderosos y tensiones internas en la Casa Blanca, la política exterior de Estados Unidos aparece como un entramado donde el presidente no siempre parece tener la última palabra. ¿Es Donald Trump quien decide o existe un poder en las sombras que condiciona cada movimiento estratégico en el tablero global?
Demian Reidel era un nombre desconocido en la política argentina hasta que su proximidad con el Poder Ejecutivo le dio una oportunidad que pocos tienen en la vida. ¿Quién es Demian Reidel? Era un joven físico del Balseiro que supo romper la banca de Wall Street con sus bots de trading y que, en la actualidad, administra la matriz nuclear argentina, y que apostó fuerte al modelo financiero y hoy sus finanzas personales están al borde de la quiebra. Es el mismo personaje que, en una conferencia ante posibles inversores extranjeros en el sur argentino, les decía a los visitantes que la oportunidad que ofrece Argentina en materia de energía nuclear era única en el mundo, solo que el único inconveniente era que el país “estaba lleno de argentinos” (?).
En esta segunda parte, el análisis sostiene que la guerra en Ucrania actúa como catalizador de un cambio estructural del orden mundial. A partir del debilitamiento del dólar, la erosión de la hegemonía estadounidense y el avance de un sistema multipolar encabezado por China y Rusia. El conflicto trasciende el plano militar y redefine los equilibrios económicos, energéticos y diplomáticos globales.
La guerra en Ucrania es mucho más que un conflicto regional. Detrás del enfrentamiento militar se libra una disputa estratégica por el control del poder global, el fin del orden unipolar y el surgimiento de un mundo multipolar encabezado por Rusia y China.
Mientras el mundo mira de una manera distraída o voluntariamente ciega, la arquitectura de un nuevo régimen de poder se ha configurado. Pero no se trata de una conspiración en la sombra, sino de la consecuencia lógica de una nueva fase del capitalismo global: la emergencia de un sistema integrado de poder, con la convergencia de varios sectores del capitalismo. La financiarización total, la revolución digital, la crisis de la democracia representativa y la sed de hegemonía en un orden mundial multipolar son la nueva norma a imponer.
La sumisión casi absoluta, rayana en humillación, por parte de Javier Milei no tiene límites en cuanto al nivel de servidumbre hacia Donald Trump. Lo único que le falta es que en la próxima reunión que tuvieren le diga: "Donald, te pertenezco". Esto y mucho más viene al cabo cuando un Boeing C-400, perteneciente a la flota de la Fuerza Aérea de los EE.UU., aterrizó el domingo pasado al mediodía en Ushuaia bajo normas de mayor opacidad.
La supuesta lucha por el “nuevo orden mundial” crea un mundo distópico en el que el planeta pasa factura a través de terremotos, inundaciones, incendios pavorosos, desequilibrios demográficos y migraciones compulsivas, todo por algo que muchos sabían, pero lo ocultaban: la depredación provocada por la acción del hombre sobre el planeta Tierra.
En todas las civilizaciones, las distintas naciones, o imperios, llevan la “marca en el orillo” de su gen ancestral. Cuando los descendientes del Mayflower, donde llegaron los famosos 67 Padres Peregrinos, venían de una tierra poblada de conquistadores a la fuerza, porque su pequeña isla de las Bretañas no era fértil para una cultura del desarrollo, por lo que se lanzaron a los mares en son de conquistas.
La periodista de C5N fue blanco de una persecución mediática y laboral tras calificar como genocidio la guerra en Gaza. El caso reabre el debate sobre los límites reales de la libertad de expresión, el uso político de la acusación de antisemitismo y el avance de un clima de disciplinamiento informativo en la Argentina actual.