El “orangután naranja” que funge ser el sheriff del planeta se debate en medio de varios frentes, tanto externos como internos. En el interno, la Corte Suprema de Justicia de EE. UU., luego de una minuciosa inspección de todos los expedientes acumulados durante años en su gestión como empresario inmobiliario, detectó innumerables anormalidades que constituirían una estafa millonaria al fisco de EE. UU. Por eso lo intimó, hace 48 horas, con un plazo de apenas 72 horas para entregar toda la documentación requerida por el Ministerio Fiscal, lo que, de no cumplir con la orden de la Corte, se convierte de inmediato en el delito de “desacato”, lo que puede terminar en un arresto hasta el día del juicio, si hubiera lugar.
Luego del impacto que generó la captura y secuestro de Nicolás Maduro, han quedado más dudas que certezas. Más allá del desprecio por parte de EE. UU. por el derecho internacional, ha quedado en evidencia que, en plena decadencia económica, estratégica y política, el “hegemón”, luego de varias amenazas de invadir a Venezuela, solo se animó a una confrontación directa simplemente porque el armamento tanto ruso como chino les iba a hacer mucha resistencia. Incluso con el hundimiento del portaviones Gerald Ford, que podía ser objetivo de misiles hipersónicos de Rusia, sobre todo el Poseidón, indetectable y con gran poder explosivo. EE. UU. sabe que con el poder misilístico de Rusia no se juega.
Un repaso histórico y crítico sobre la política expansionista de Estados Unidos demuestra que la ofensiva contra Venezuela no es un hecho aislado: Desde el uso del Destino Manifiesto como justificación ideológica, la acción responde a una larga tradición de intervenciones, saqueo de recursos y construcción de enemigos funcionales a los intereses del poder económico estadounidense.
A lo largo de más de treinta años, Estados Unidos aplicó una política de presión creciente sobre Venezuela que incluyó sanciones, gobiernos paralelos y bloqueos, con el control de recursos estratégicos como telón de fondo.
La segunda parte de este análisis profundiza en las tres décadas de intervenciones de Estados Unidos en Venezuela, desde intentos de golpe de Estado hasta la implementación de sanciones económicas masivas. La nota reconstruye cómo, bajo distintas administraciones, se buscó debilitar al gobierno de Hugo Chávez y consolidar un control estratégico sobre el país, afectando la producción petrolera, la economía y la vida cotidiana de la población, y dejando las bases para la crisis humanitaria actual.
Trump aparece como síntoma y no como causa de un mundo colonizado por el poder tecnológico, el capitalismo depredador y el colonialismo ambiental. El balance de 2025 deja al descubierto una realidad ocupada, desigual y en crisis, que exige recuperar la política, la memoria y los ideales colectivos para volver a disputar el sentido del futuro.
Un recorrido histórico y político por el rol del petróleo en Venezuela y las disputas de poder que marcaron su destino desde el siglo XX hasta la llegada del chavismo. De la nacionalización inconclusa y el Pacto de Punto Fijo a la Revolución Bolivariana, el texto analiza las razones económicas y geopolíticas detrás de la persistente estrategia de Estados Unidos para condicionar el rumbo político del país.
Este es el título de una de las primeras películas porno en la Argentina, a principios del siglo XX, dirigida por Ariel Magnus. Y ustedes, estimados lectores, querrán saber qué relación trato de establecer con las festividades de fin de año.
La publicación de la más reciente Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) de los Estados Unidos ha provocado un verdadero colapso entre la clase política y los think tanks europeos. De Berlín a Bruselas y Varsovia, es un solo lamento desconcertado por el hecho de que los EE. UU. parezcan anteponer sus propios intereses y ya no estén dispuestos a desempeñar el papel que se les había asignado como garantes incondicionales de la seguridad de Europa luego de la Segunda Guerra Mundial.
Una mirada crítica sobre la persistencia de las lógicas imperiales, el saqueo de los recursos y el uso de la democracia como disfraz de la rapiña global, desde la piratería colonial hasta las actuales formas de coerción política, económica y militar en América Latina y el Caribe.