Demian Reidel era un nombre desconocido en la política argentina hasta que su proximidad con el Poder Ejecutivo le dio una oportunidad que pocos tienen en la vida. ¿Quién es Demian Reidel? Era un joven físico del Balseiro que supo romper la banca de Wall Street con sus bots de trading y que, en la actualidad, administra la matriz nuclear argentina, y que apostó fuerte al modelo financiero y hoy sus finanzas personales están al borde de la quiebra. Es el mismo personaje que, en una conferencia ante posibles inversores extranjeros en el sur argentino, les decía a los visitantes que la oportunidad que ofrece Argentina en materia de energía nuclear era única en el mundo, solo que el único inconveniente era que el país “estaba lleno de argentinos” (?).
En esta segunda parte, el análisis sostiene que la guerra en Ucrania actúa como catalizador de un cambio estructural del orden mundial. A partir del debilitamiento del dólar, la erosión de la hegemonía estadounidense y el avance de un sistema multipolar encabezado por China y Rusia. El conflicto trasciende el plano militar y redefine los equilibrios económicos, energéticos y diplomáticos globales.
La guerra en Ucrania es mucho más que un conflicto regional. Detrás del enfrentamiento militar se libra una disputa estratégica por el control del poder global, el fin del orden unipolar y el surgimiento de un mundo multipolar encabezado por Rusia y China.
Mientras el mundo mira de una manera distraída o voluntariamente ciega, la arquitectura de un nuevo régimen de poder se ha configurado. Pero no se trata de una conspiración en la sombra, sino de la consecuencia lógica de una nueva fase del capitalismo global: la emergencia de un sistema integrado de poder, con la convergencia de varios sectores del capitalismo. La financiarización total, la revolución digital, la crisis de la democracia representativa y la sed de hegemonía en un orden mundial multipolar son la nueva norma a imponer.
La sumisión casi absoluta, rayana en humillación, por parte de Javier Milei no tiene límites en cuanto al nivel de servidumbre hacia Donald Trump. Lo único que le falta es que en la próxima reunión que tuvieren le diga: "Donald, te pertenezco". Esto y mucho más viene al cabo cuando un Boeing C-400, perteneciente a la flota de la Fuerza Aérea de los EE.UU., aterrizó el domingo pasado al mediodía en Ushuaia bajo normas de mayor opacidad.
La supuesta lucha por el “nuevo orden mundial” crea un mundo distópico en el que el planeta pasa factura a través de terremotos, inundaciones, incendios pavorosos, desequilibrios demográficos y migraciones compulsivas, todo por algo que muchos sabían, pero lo ocultaban: la depredación provocada por la acción del hombre sobre el planeta Tierra.
En todas las civilizaciones, las distintas naciones, o imperios, llevan la “marca en el orillo” de su gen ancestral. Cuando los descendientes del Mayflower, donde llegaron los famosos 67 Padres Peregrinos, venían de una tierra poblada de conquistadores a la fuerza, porque su pequeña isla de las Bretañas no era fértil para una cultura del desarrollo, por lo que se lanzaron a los mares en son de conquistas.
La periodista de C5N fue blanco de una persecución mediática y laboral tras calificar como genocidio la guerra en Gaza. El caso reabre el debate sobre los límites reales de la libertad de expresión, el uso político de la acusación de antisemitismo y el avance de un clima de disciplinamiento informativo en la Argentina actual.
El presidente de EE. UU. pone toda la "carne en el asador". Tanto en la economía, la guerra, como en la política interna. Está decidido a dejar hasta los últimos "jirones" de su cada vez más disminuido poder "imperial" para tratar de volver a ser lo que alguna vez, hasta hace poco tiempo, fue: la nación de mayor hegemonía en el mundo. A pesar de su negacionismo dogmático, de su narcisismo patológico y de su arrogancia anglosajona, está empecinado en tratar de ser el líder de un nuevo Orden Mundial, ignorando que ya hay varios actores que han desplazado a su país de esa primacía que le permitió ejercer un capitalismo depredador y de sumisión al resto del mundo.
Desde los primeros tiempos de la Humanidad, las disputas tribales, luego transformadas en conflictos más violentos, tuvieron sus orígenes en conflictos religiosos, de expansión territorial, por choque de culturas diferentes o por ansias de dominación imperial. Cualquiera fuese su origen, fueron evolucionando en categorías de fuerzas armadas más organizadas y con avance tecnológico, hasta que se llegó a un límite con la fabricación de artefactos nucleares que sirvieron como elemento de disuasión masiva, para entrar en lo que se llamó la “guerra fría”, que si bien no fue una confrontación a nivel mundial, sirvió esa denominación para disimular los conflictos regionales que no cesaron hasta nuestros días.