"Dicen en el mundo de la política y de la economía que más peligroso que asaltar un banco es fundar uno"
La Flotilla de la Libertad es una cruzada que emprenden todos los años decenas de activistas para llevar víveres y medicinas a ese "campo de concentración a cielo abierto" que es el territorio de Gaza, en Palestina. Consta de 50 barcos de tamaño diverso, con voluntarios de 44 países, que se dirigen a tierras gazatíes. Llevan miles de toneladas de alimentos y medicamentos al pueblo que el sionismo quiere borrar a "fuego lento" para hacerlo desaparecer de la memoria de las generaciones futuras.
En un escenario lleno de incertidumbre y presionado por un futuro próximo lleno de complicaciones, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó exultante una decisión con carácter definitivo de la tan ansiada paz en una guerra absurda, en la cual se dejó embarcar cuando Israel, a través del Mossad y Netanyahu, lo convencieron en una aventura bélica que solo duraría, a lo sumo, dos o tres semanas. Y pagó caro ese error al no saber valorar y subestimar las capacidades del régimen a derrotar.
En un mundo donde la Historia parece escrita por Franz Kafka, existe un proceso que subyace a una filosofía muy antigua, que ha sido rebautizada de modernidad por los "ingenieros sociales" actuales y que plantea que hay que dejar pasar lo viejo para que surja lo nuevo, aunque ello suponga asumir unos dolores de parto e incluso que la madre de la criatura pueda fallecer alumbrando al retoño. Ese es el concepto que implica reconocer que algo "se ha roto" y que hay que reconstruir mejor. Pero no nos dicen que lo han destruido las mismas élites que dicen tener la solución.
A casi cuatro años de las explosiones que inutilizaron parte de los gasoductos Nord Stream en el mar Báltico, el atentado sigue rodeado de controversias, investigaciones inconclusas y versiones enfrentadas sobre sus autores intelectuales y materiales. Un repaso de las distintas hipótesis, el contexto geopolítico del conflicto entre Rusia y Occidente y las consecuencias económicas y energéticas que el sabotaje tuvo para Alemania y el conjunto de Europa.
A días del inicio del Mundial 2026, una lectura del fútbol que excede largamente lo deportivo para reflexionar sobre el vínculo entre deporte, poder, negocios y compromiso político, cuestionando la neutralidad de las grandes estrellas frente a los conflictos internacionales y reivindicando a quienes, según su mirada, hicieron del fútbol una herramienta de posicionamiento ético y social.
En esta parte de la historia de la civilización occidental, el abuso del poder dominante de lo masculino sobre lo femenino se sabía que existía, pero se ocultaba con suma hipocresía, ya sea por miedo al conocimiento social, o a la pérdida de algunas conquistas laborales, o por la cultura del "falso machismo" que se había instalado en nuestro medio y se naturalizaba porque el "hombre" ocupaba los principales estamentos de la sociedad. No hay que olvidar que el prejuicio social era, hasta hace poco tiempo, muy acentuado. Y las digresiones en cuanto, solo en base a presunciones, eran de diversas modalidades de acuerdo a la pertenencia social de la "víctima".
Cuando el tiempo descongela la memoria y se abre el baúl de los recuerdos, tomé conciencia de que fui partícipe de un momento histórico que transformó a la política argentina, que reaccionó a las ansias dictatoriales del gobierno militar de Juan Carlos Onganía. Un año antes se había producido, en la vieja Europa, lo que se denominó "El Mayo Francés".
En un libro, el historiador israelí Ilan Pappé resume en 200 páginas la historia oficial del conflicto entre Israel y Palestina. Este escritor, nacido en una familia de judíos alemanes que huyeron de la Alemania nazi, se ha convertido en un intelectual comprometido, antisionista y defensor de los derechos palestinos. Actualmente dirige el Centro Europeo de Estudios sobre Palestina y el conflicto en Medio Oriente.
Los procesos históricos son producto de diversas causas que, lejos de eliminarse unas a otras, se complementan. Es tan importante, a la hora de hablar de Mayo de 1810, reconocer e identificar el clima de ideas imperantes como los antecedentes rebeldes e independentistas. Generalmente prevalecen unas sobre las otras, según la tendencia de las historias oficiales. En líneas generales, se les da una notable prevalencia a las ideas ilustradas provenientes de Europa, ignorando las innumerables rebeliones de la América del Sur.