El megaescándalo de corrupción que estalló en Ucrania sacude al presidente Volodímir Zelensky y a su círculo más cercano: fajos de dólares y euros incautados, escuchas telefónicas, un esquema millonario en Energoatom, presiones en Defensa y hasta la filtración de fotos de un baño de lujo con inodoro de oro, símbolo extremo de la decadencia de las élites ucranianas.
Un repaso por los orígenes y las contradicciones de la democracia moderna, atravesada por el poder económico, la manipulación mediática y la captura de las instituciones. Una reflexión sobre cómo la llamada “democracia burguesa” se aleja de sus ideales fundacionales mientras reproduce desigualdades, condiciona gobiernos y resignifica, a su conveniencia, hasta las palabras más sagradas.
Donald Trump intensifica la confrontación con Venezuela y Nigeria para recomponer su debilitada legitimidad interna. Entre sanciones económicas, operaciones encubiertas y disputas por minerales estratégicos, el imperialismo norteamericano redobla su ofensiva en un mundo que avanza hacia un nuevo orden multipolar.
Los argentinos, en nuestra historia, tenemos personajes que parecen ser sacados de obras del genial pensador checo Franz Kafka. Hubo una familia, los Lugones, que a través de tres generaciones atravesaron de un lado a otro el espectro político, militar y subversivo. Los Lugones se preciaban de ser una familia de antiguo linaje, y su ascendencia “criolla” se remontaba al Perú del siglo XVI.
La atención de la opinión pública judía-israelí está actualmente conmocionada por el escándalo en torno a un video filtrado de guardias de prisión israelíes violando a un cautivo palestino dentro del centro de detención de Sde Teiman. Sin embargo, paradójicamente —a la manera de Israel—, la indignación del público no se ha dirigido contra la atrocidad en sí, sino más bien contra la filmación que la expuso. Lo más grave es que, en el centro del asunto, se encuentra la máxima autoridad legal del ejército israelí: la abogada militar general Yifat Tomer-Yerushalmi.
El 16 de noviembre, Chile volverá a votar en un clima de desconfianza y estancamiento económico. Las encuestas anticipan una disputa cerrada entre la candidata comunista Jeannette Jara, que busca continuar el proyecto de Gabriel Boric, y las fuerzas conservadoras encabezadas por José Antonio Kast y Evelyn Matthei. En el trasfondo, el país enfrenta una economía debilitada, escándalos de corrupción y la persistencia del modelo neoliberal que marcó la dictadura de Pinochet.
Donald Trump había logrado imponer una “forma” de paz en Gaza, torciendo el brazo no solo a Hamás, sino también a la coalición gubernamental de Netanyahu. Los adversarios en este empeño no eran ni los palestinos ni los israelíes, sino los “Estados Profundos” de Israel y del Reino Unido, y Wall Street. El primer ministro de Israel ahora dice que él siempre buscó ese resultado, tratando de que todos olviden los crímenes que perpetró contra los palestinos, los libaneses, los sirios, los iraquíes, los yemenitas y los iraníes.
Todavía suena en Estados Unidos el eco rumoroso del tremendo impacto en el orgullo del imperio: el triunfo de un africano de nacimiento que, a los siete años, emigró a EE.UU. en busca de un futuro mejor. Y vaya si lo consiguió. De padres cultos, con trayectoria universitaria, este socialista —para colmo, musulmán— ha clavado un puñal en las entrañas del corazón de la ciudad más importante, sede de Wall Street nada menos.
En estos días se cumplieron 107 años de una rebelión de los obreros explotados por la oligarquía vernácula, que terminó con fusilamientos vergonzantes por parte de la rancia estirpe oligárquica. Yo quiero, al recordar estos sucesos que los historiadores de derecha se han empeñado en ocultar, rendir además homenaje a un viejo luchador, perseguido por la dictadura y denostado por aquellos que creen que el polvo del tiempo terminará por borrar un capítulo más de los orígenes de la rancia oligarquía ganadera en nuestro país. Me refiero precisamente a don Osvaldo Bayer, estudioso in situ de las explotaciones de los trabajadores rurales allá, en la lejana Patagonia.
El genocidio y la limpieza étnica practicados por Israel sobre el pueblo palestino no solo ponen de manifiesto la relación colonial, sino también el nivel de enfrentamiento al que están dispuestas las clases dominantes sionistas, los capitalistas y gran parte del mundo anglosajón, racista y supremacista.