El flujo turístico estuvo impulsado principalmente por el turismo de cercanía, con un gasto diario promedio por persona que superó los 100 mil pesos. A pesar del contexto económico, la provincia logró sostener un nivel de actividad que se reflejó en una ocupación hotelera promedio del 50 por ciento.
Las diez microrregiones entrerrianas desplegaron una agenda diversa que combinó sus atractivos tradicionales —como complejos termales, reservas naturales y circuitos gastronómicos— con propuestas especiales pensadas para el fin de semana largo. La oferta incluyó además experiencias en viñedos, bodegas y parques aéreos, consolidando un perfil turístico cada vez más diversificado.
El calendario de eventos también jugó un rol clave como motor de convocatoria. Entre las actividades más destacadas se encontraron la Fiesta Provincial del Trabajador en Aldea María Luisa, encuentros culturales en Victoria y la primera edición de la Expo AutocampingTV en Gualeguaychú. En esa ciudad, además, la inauguración de un nuevo espacio multieventos tuvo como protagonista a La Renga, que convocó a miles de personas.

El deporte fue otro de los grandes atractores. En Concordia, el autódromo local recibió la tercera fecha del TC2000, junto a competencias de TopRace y Fórmula Nacional. A esto se sumaron el Rally Entrerriano en Crespo y el Campeonato Entrerriano de Karting en La Paz, que movilizaron a equipos, familiares y aficionados.
La agenda también incluyó propuestas vinculadas a la naturaleza, con actividades como trekking, cicloturismo y safaris rurales, así como recorridos históricos y culturales. Entre los puntos más visitados se destacaron el Museo El Porvenir de Villa Elisa, el Molino Forclaz en Colón, y en Concordia, el Castillo San Carlos y el Naranjal de Pereda.


