Así es como se desenvuelve todo el drama: o bien Neo-Calígula y su «enorme armada» hacen una pausa, abriendo espacio para las conversaciones, y terminan salvando la economía global; o bien se abren las Puertas del Infierno en Asia Occidental. Ya va siendo tarde. Prácticamente todas las piezas del rompecabezas están encajando. Incluso mientras su «enorme armada» se despliega, el neo-Calígula publica/vocifera en redes sociales a Irán: «¡HAGAN UN TRATO!» (originalmente en mayúsculas). Eso significa máxima presión. Ni siquiera la posibilidad de negociación. Es capitulación o guerra. Las tres principales exigencias de Neo-Calígula:
Dos asesinatos en dos semanas en los que los vídeos ciudadanos desmienten las versiones oficiales empiezan a acorralar a una Administración Trump que está usando el bastión demócrata de Minnesota para sus políticas más represivas: se ha visto obligado a retirar de Minneapolis al comandante en jefe de la Patrulla Fronteriza, Greg Bovino.
El presidente estadounidense afirmó que no siente “la obligación de pensar únicamente en la paz”, tras no haber recibido el galardón. Volvió a cuestionar los derechos de Dinamarca sobre Groenlandia y confirmó su plan para tener “un control pleno y absoluto” de ese territorio. En efecto, Donald Trump, le envió una carta al primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, en la que afirma que después de que Noruega no le concediera el Nobel de la Paz “ya no siente la obligación de pensar únicamente en la paz”.
El ataque y el secuestro de Maduro fue un antes y un después para el gobierno de Trump, pero también para el de su seguidor Milei, que funciona como un protectorado. A esta altura del partido queda claro que el 3 de enero, con el ataque a Caracas y el secuestro de Nicolás Maduro, marcaron un parteaguas para la segunda administración de Donald Trump y también para el mundo. La radicalización simultánea en el plano exterior, el interno y también en el simbólico son la señal de que el nuevo mundo no es algo que esté llegando sino que ya está acá. La Argentina, sobreexpuesta a ese riesgo por el gobierno anticonstitucional de Javier Milei, que funciona como un protectorado antes que como una Nación soberana, también se radicaliza. El decreto 941/25 sella el ingreso del país al nuevo Eje y ata la suerte de sus ciudadanos a fuerzas que no podemos controlar.
Un testigo de la captura del líder venezolano dijo que se trató de un "enfrentamiento breve y devastador” con las fuerzas estadounidenses. En su relato, aseguró que muchos de sus compañeros comenzaron a sangrar por la nariz, vomitar sangre y a caer al suelo, imposibilitados de continuar la lucha
El secuestro de Nicolás Maduro expone, sin eufemismos, la estrategia de Donald Trump para reinstalar una lógica colonial en América Latina. Bajo el pretexto de antiguas inversiones y la retórica del “orden”, el expresidente estadounidense blanquea su verdadero objetivo: apropiarse del petróleo venezolano, frenar la proyección china y recomponer su poder interno mediante la coerción, el terrorismo de Estado y la negación abierta del derecho internacional. La ofensiva sobre Venezuela aparece así como un mensaje de dominación regional en un escenario de creciente confrontación global.
El “orangután naranja” que funge ser el sheriff del planeta se debate en medio de varios frentes, tanto externos como internos. En el interno, la Corte Suprema de Justicia de EE. UU., luego de una minuciosa inspección de todos los expedientes acumulados durante años en su gestión como empresario inmobiliario, detectó innumerables anormalidades que constituirían una estafa millonaria al fisco de EE. UU. Por eso lo intimó, hace 48 horas, con un plazo de apenas 72 horas para entregar toda la documentación requerida por el Ministerio Fiscal, lo que, de no cumplir con la orden de la Corte, se convierte de inmediato en el delito de “desacato”, lo que puede terminar en un arresto hasta el día del juicio, si hubiera lugar.
El Departamento de Justicia norteamericano retiró de la causa contra el presidente venezolano la imputación que lo vinculaba con el llamado Cártel de los Soles. Según admitió ante los tribunales de Nueva York, la organización “no es una estructura criminal real”. La rectificación deja en evidencia la fragilidad del argumento utilizado por la administración Trump para justificar la invasión a Venezuela y también expone al gobierno de Javier Milei, que había replicado esa acusación y la incorporó al registro argentino de organizaciones terroristas.
Luego del impacto que generó la captura y secuestro de Nicolás Maduro, han quedado más dudas que certezas. Más allá del desprecio por parte de EE. UU. por el derecho internacional, ha quedado en evidencia que, en plena decadencia económica, estratégica y política, el “hegemón”, luego de varias amenazas de invadir a Venezuela, solo se animó a una confrontación directa simplemente porque el armamento tanto ruso como chino les iba a hacer mucha resistencia. Incluso con el hundimiento del portaviones Gerald Ford, que podía ser objetivo de misiles hipersónicos de Rusia, sobre todo el Poseidón, indetectable y con gran poder explosivo. EE. UU. sabe que con el poder misilístico de Rusia no se juega.
Tras la amenaza de Donald Trump quien calificó al Presidente de Colombia Gustavo Petro de “enfermo”, advirtió que su gobierno podría tener un final anticipado y sugirió incluso una intervención en Colombia, lo que desató una inmediata y extensa respuesta del presidente colombiano sobre soberanía, drogas y relaciones bilaterales. Petro utilizó la plataforma X para contestarle: “Cada soldado de Colombia tiene una orden desde ya: todo comandante de la fuerza pública que prefiera la bandera de EEUU a la bandera de Colombia se retira inmediatamente de la institución por orden de las bases y la tropa y mía. La constitución ordena a la fuerza pública defender la soberanía popular”. Además dijo que dio la orden del retiro de varios coroneles de inteligencia de la policía “por estar dando información falsa en contra del estado. No sea que Rubio está creyendo esas falacias”.