La «vaquita» como política de Estado
En una de ellas, es el bolsillo de un docente el que sostiene el Wi-Fi para que sus alumnos puedan investigar. En otra, la cooperadora de padres paga el abono de Internet privado. El primer caso pertenece a la Escuela Secundaria N° 32 de Osvaldo Magnasco. En esa institución hay una conexión de fibra óptica. El detalle es que está paga por un docente de la institución. “La paga el del bolsillo de él”, manifestó Martín Laffitte, el secretario escolar. “La idea era tener una Internet de 300 Mbps para que llegue al patio”, indicó. Había una promesa que consistía en presentar todas las boletas del servicio y cada tres o seis meses, el gobierno de la provincia iba a enviar el dinero. “Pero no pagaron nada”, dijo.
Anteriormente, la conexión también era provista como un favor, dado que el referente técnico de la escuela tenía como amigo al dueño de una de las empresas que brinda Internet y, como una “gauchada”, daba el servicio sin costo. Antes de eso, había un servicio que brindaba la Cooperativa Eléctrica de Concordia, un acuerdo del gobierno anterior cuando Eduardo Asueta estaba como vocal de Cafesg, pero era una conexión de 3 Mbps. “Era para decir en un censo ‘¿si tenés internet o no tenés?’ Si tenés, pero cómo funciona es otra cosa”, manifestó.
En la escuela Normal, la rectora Carina Schonfeld dijo que del servicio se hace cargo la cooperadora. “Se paga gracias a la colaboración de los padres, que todos los meses, o a principios de año, cuando hacen una pequeña colaboración”, indicó.
En la escuela secundaria N° 10 “República de Entre Ríos”, hay una conexión a Internet que es abonada por la cooperadora. “Ocupamos la parte de administración porque necesitamos los bytes más rápidos para que no se nos corte. Para el alumnado contamos con otra red que es abonada por el Estado”, dijo la vicerrectora, Salome Robles. También cuentan con una sala de informática donde hay cerca de 20 netbooks que fueron entregadas por el gobierno nacional hace algunos años.
El abandono de las herramientas: alumnos sin netbooks
El desentendimiento del Estado no termina en la boleta del servicio. El gobierno nacional de La Libertad Avanza – antes lo había hecho Cambiemos cuando Mauricio Macri era el presidente – discontinuó la entrega de netbooks a los alumnos, tal como se lo había llevado adelante durante las gestiones de CFK con el plan Conectar Igualdad y, en menor medida, de Alberto Fernández con el programa “Juana Manso”.
Tras la interrupción de los programas de entrega de dispositivos, los estudiantes han quedado huérfanos de hardware. Sin netbooks estatales, el aprendizaje queda supeditado al capital tecnológico familiar: el que tiene una computadora la puede traer y el que no, usa el celular.
En la escuela de Osvaldo Magnasco hay un servidor que reparte la señal de Wi-Fi a todas las aulas a través de una red interna. “La conexión acá en la escuela es una conexión que está muy buena. Te deja trabajar desde el aula con total normalidad”, indicó.
No obstante, la última entrega de máquinas se hizo hace tres años a los alumnos de 1°, 2° y 3° año de ese momento. Las netbooks liberadas se las pueden llevar los alumnos que aprueban todas las materias. Cuando egresen los chicos de aquellos cursos, ya no habrá estudiantes que puedan llevarse una máquina a su hogar. “Acá recibieron, pero la promoción del año que viene se va a quedar sin computadoras”, dijo Laffitte. Además, hay seis máquinas para la escuela que solo las utilizan los profesores. No hay aula de computación.
En la Normal hay un piso tecnológico, mediante la utilización de extensores de señal, lo que permite que la señal se reciba en casi toda la escuela. “Eso se fue mejorando año a año”, dijo Schonfeld. Solo queda fuera el 2° piso de la parte nueva que da a calle 25 de Mayo, ya que al 1° piso llega con intermitencias.
Además, la Normal cuenta con una sala de informática con 20 máquinas que fue entregada mediante el programa Conectar Igualdad. “Todos los años se mejora o se incorporan elementos como parlantes, computadoras, impresoras”, dijo Schonfeld. Las adquisiciones provienen del esfuerzo de los padres. “Son ellos los que nos ayudan en esta travesía de ir mejorando año a año para que los estudiantes estén bien”, indicó. Pero hay cuestiones que exceden sus posibilidades. Al lado de la sala de Informática hay otro espacio hacia donde quieren ampliarla ya que resulta insuficiente en algunos casos. Pero necesitan cableado, mesas y sillas, televisores, etc. “Nos faltarían los cables y las mesas para decir ‘empezamos’”, dijo.
La última entrega de netbooks fue realizada en 2021 con el Plan Federal “Juana Manso”. Los alumnos que estaban en 2° año (hoy cursan 6° año) fueron los últimos en recibir. El resto del alumnado utiliza el celular. Solo se utilizan las máquinas de la escuela en el aula de informática con materias específicas.
En la Escuela Secundaria N° 22 “Mariano Moreno”, hay una conexión a Internet que es abonada por el Estado “por el momento”, dijo la rectora Marina Sánchez Cremer. La conexión alcanza para que se enlacen los alumnos y los docentes. No obstante, la mayoría de los estudiantes no tiene computadoras y no hay sala de informática.
“Eso se eliminó en el año 2010 cuando la informática se hizo un contenido transversal. Después vino el plan Conectar Igualdad, que de ese plan conservamos algunas máquinas todavía que han quedado por restitución que han quedado en la escuela. Son poquitas, una decena, que son las que utilizan los profesores cuando van al aula”, dijo Sánchez Cremer.
En la escuela República de Entre Ríos, hace tres o cuatro años se entregaron maquinas por última vez a los estudiantes de 2° año de aquel entonces. Los restantes no cuentan con dispositivo alguno y los alumnos deben usar el teléfono pero solo a fines pedagógicos, como compartir un archivo PDF. “Acordamos con que no se usen los teléfonos para conectarse a las redes para evitar inconvenientes ante los mismos estudiantes”, dijo Robles.
La vicerrectora dijo que lo que se necesitan es que se vuelvan a entregar maquinas a los alumnos ya que no es lo mismo trabajar con un celular con un archivo Word o Excel que desde una computadora. “Es lo que se necesita para un trabajo y para la vida en general”, indicó. Muchos de los estudiantes no tienen computadora en sus hogares. “Solo se manejan con el teléfono. No conocen otra computadora que no sea la que ven acá en la escuela”, manifestó Robles.
La paradoja del celular: prohibido pero necesario
En el escenario actual se suma una contradicción normativa: la reciente prohibición del uso del celular en clase, salvo para fines pedagógicos. Desde las escuelas comenzaron con las restricciones, que es, para miles de chicos, la única computadora que han conocido.
En la “Mariano Moreno” éste es el segundo año que la escuela implementa la exclusión del celular, salvo para tareas pedagógicas. “Es decir, que los chicos no tienen permitido el uso del celular, salvo que algún docente lo pida expresamente”, indicó. Por ende, se trata de que los alumnos utilicen los libros o alguna computadora que han quedado del programa Conectar Igualdad para concentrarse. “Los padres aprenden y aprecian esta exclusión”, dijo. Además, mencionó que la limitación corre para los recreos debido a que se dieron cuenta de que los alumnos no tenían contacto entre ellos, lo que atenta contra la socialización.
En la Normal, el celular está permitido. “Hay profesores que trabajan mucho con el celular”, dijo la rectora. “El problema es el uso que le dan los estudiantes”, añadió. Schonfeld dijo que el teléfono es una herramienta muy útil. “En el nivel superior se está hablando de la ‘hibridez’”, indicó. Se trata de un modelo de enseñanza que fusiona el aprendizaje presencial en el aula con la formación virtual en línea.
Hogares desconectados
La rectora de la Mariano Moreno sostuvo que, en pandemia, había 70 hogares de estudiantes que no tenían conexión alguna a Internet, por lo que las clases virtuales eran imposibles en esos hogares. Y en la secundaria de adultos, todos estaban desconectados. No tiene el dato actualizado.
Pero en la escuela Osvaldo Magnasco se hizo un censo hace poco y el 75 u 80 % de los hogares de los estudiantes tenía acceso irrestricto. El restante 20 o 25 % estaba con problemas. Ya sea que no cuenta con Internet o tiene restricciones: por ejemplo, hay un solo celular en el hogar y lo ocupa un adulto. La conectividad mejora en la zona céntrica. Schonfeld dijo que han hecho un censo pero cuando se les entrega material para trabajar en sus casas, nunca han dicho que no lo pueden hacer.
Las escuelas donde padres o docentes deben pagar Internet son una forma de desentenderse de la educación pública. En el siglo donde la información es poder, dejar a las escuelas secundarias sin infraestructura tecnológica es relegar su futuro de algún modo. No es un problema técnico, sino una decisión política. Al mismo tiempo, se les recortaron horas a los referentes técnicos. La rectora de la Normal explicó que son las personas encargadas de auxiliar a los docentes con el Sage, revisan las máquinas, ayudan en los actos, actualizan la página de la escuela. “El referente es una pieza clave cuando lo tecnológico es un eje”, indicó.
El secretario de la escuela de Osvaldo Magnasco dijo que la bajada del gobierno nacional es que “no hay plata”. “Quizás se está poniendo donde no corresponde”, reflexionó.

