El disparador fue la una nota periodística de Claudio Gastaldi sobre el aumento de tasas municipales. Luego de esa nota el intendente Francisco Azcué calificó públicamente de “mercenarios, mentirosos y descarados” a los periodistas de este medio y reconoció sin reparos que su gestión decidió -en abril de 2025- cortar toda la pauta publicitaria con el mismo.
El capítulo continuó en la sesión de este jueves del Concejo Deliberante de Concordia. La expresión de solidaridad del concejal del bloque justicialista, Guillermo Satalía Méndez, hacia Diario Junio y su director, Claudio Gastaldi tuvo una respuesta dentro del recinto de parte del concejal libertario-PRO Felipe Sastre, quien profundizó el ataque personal, trivializó el rol del periodismo crítico y terminó reconociendo —al igual que el propio intendente— que efectivamente utilizan la pauta oficial como moneda de premio o castigo según la línea editorial de cada medio.
Una defensa que reveló más de lo que quiso ocultar
Sastre abrió su intervención cuestionando al autor de la nota criticada por Azcué. Dedicó varios minutos a repasar una supuesta trayectoria política del periodista y directo de DiarioJunio, insistiendo en la idea de que no se trata de un periodista sino de “un militante”. Y en esa descalificación se apoyó para justificar el enojo del intendente:
“Es un militante político… por ende el tratamiento de la columna debe ser el de una opinión política y considero justificado que el intendente se exprese políticamente”, sostuvo.
Pero lejos de refutar datos del artículo publicado por DiarioJunio, Sastre eligió burlarse del acceso a información del medio —incluso sugiriendo ilegalidad— al preguntar si “tienen espías, agentes infiltrados, la KGB o el 007” capaces de conocer medidas de la gestión antes de su anuncio. ¿Dirá lo mismo de los fallos judiciales anticipados por la prensa nacional antiperonista o antikirchenerista?
Luego pasó a reivindicarse como “gorila antiperonista” y atacar la historia personal y profesional del director del medio, llegando a preguntar:
“Yo quiero saber qué estaba haciendo en la dictadura el señor Carlos G.”
La respuesta a esa pregunta —que el concejal desconoce o elige desconocer— no es menor: en plena dictadura militar, en 1979, Claudio Gastaldi integró el grupo que fundó en Concordia la primera filial del país de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH).
Un año después, en 1980, participó de una huelga de hambre en la Iglesia Pompeya para lograr que el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, pudiera llegar a Concordia pese a las amenazas de detención por parte de la dictadura. Esa huelga logró su cometido.
En esos mismos años, Gastaldi ya ejercía el periodismo alternativo en el diario La Calle, también bajo el régimen militar.

Gastaldi, segundo de izquierda a derecha, sentado entre Juan Iturburu de Chajarí -recién salido de prisión-, y José Luis D’Andrea Mohr, capitán del Ejército Argentino, quien se destacó por su postura crítica frente a la dictadura militar y por su labor posterior en defensa de los derechos humanos. En la foto también están otros miembros de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos en Concordia, entre ellos: Roque Mario Tito, luego en democracia candidato a gobernador del Partido Intransigente (PI), y el arquitecto Carlos Castría también candidato a intendente de Concordia por el PI (Año 1980)

Gastaldi junto al abogado Adolfo Pérez Esquivel, reconocido mundialmente por su defensa de los derechos humanos y por haber recibido el Premio Nobel de la Paz en 1980 (Foto Año 1980)
Que un concejal nacido en democracia desconozca o tergiverse ese recorrido no habla del periodista atacado: habla del nivel de ignorancia —o cinismo— con que se pretende deslegitimar la crítica periodística.
Sastre y Azcué admiten el uso extorsivo de la pauta pública
Sastre, al igual que Azcué, dejó escapar —o confesó directamente— lo más grave de toda la discusión. Refiriéndose al retiro de la pauta oficial a DiarioJunio a modo de castigo, afirmó:
“Nosotros le cortamos la pauta, no vamos a financiar este pasquín y están ardidos por la falta de pauta”.
La frase —que coincide punto por punto con las declaraciones de Azcué— admite sin eufemismos que la pauta se distribuye según criterios políticos, la actual gestión retiró la publicidad a DiarioJunio como represalia por las críticas. y lo peor de todo, lo consideran un mecanismo legítimo.
Esto contradice toda la normativa sobre publicidad estatal, que exige actos administrativos fundados, objetivos, no discriminatorios y orientados al derecho a la información, no al disciplinamiento.
Pero lo más revelador es que tanto el intendente (abogado y ex fiscal) como el concejal Sastre (abogado) defienden públicamente una práctica que es ilegal, autoritaria y violatoria de la libertad de expresión consagrada en la Constitución Nacional.
DiarioJunio no cambió su línea después de que le quitaran la pauta oficial –de hecho, se puede demostrar con múltiples notas previas (ver links abajo)–: la pauta se retiró justamente porque el medio es critico la gestión.
Y que un intendente reconozca que decide de manera personal y arbitraria qué medio recibe dinero público, coloca a la ciudad en un terreno profundamente peligroso para la institucionalidad democrática.
Para maquillar esa confesión, Sastre ensayó ataques ideológicos y comparaciones forzadas. Llegó a decir que DiarioJunio es “un pasquín” y que podría llamarse “Octubre con K” -porque según él- somos soviéticos o “Granma” el diario oficial del gobierno cubano.
Pero la chicana no tapa el dato de que tanto el intendente como su concejal admiten manejar el presupuesto público como si fuera patrimonio privado, premiando a unos y castigando a otros.
El caso Radio Ciudadana: otro ejemplo de cinismo
Sastre, además, acusó a Gastaldi de haber sido “autor intelectual” de Radio Ciudadana y de haber “metido a toda su gente”.
La realidad, verificable, es otra: salvo dos operadores y un periodista monotributista, todo el personal de la radio fue reubicado en otras áreas del municipio tras el cierre. La emisora sigue al aire con música y publicidad oficial; la luz y le internet se consumen igual; y el interventor-director continúa cobrando más de 2,5 millones de pesos mensuales por un puesto que ya no existe en la práctica (sólo en la nómina de sueldos) y utilizando la camioneta que era el móvil de la radio.
Es decir: no se cerró para ahorrar, ni siquiera para renovar el staff, sino para silenciar.
Lo que quedó claro tras las declaraciones de Azcué y la intervención de Sastre en el recinto, es que se sienten dueños de los recursos públicos y que tienen la intención manifiesta y descarada de disciplinar al periodismo crítico. Una política que fue asumida, explicitada y reivindicada esta semana.
































