El ex funcionario municipal rechazó la idea de que la pobreza actual tenga una única explicación política y sostuvo que los picos más altos se repiten en contextos de crisis económica, caída del empleo y pérdida del poder adquisitivo.
“En Argentina muchas veces se instala una idea simplificada de que un solo espacio político gobernó la mayor parte del tiempo y que por eso se explica la pobreza actual. Pero cuando uno mira la historia, encuentra gobiernos de distintos signos y modelos económicos muy diferentes”, señaló.
En ese sentido, afirmó que hay un patrón que se repite en los momentos más críticos: “Cada vez que se aplicaron políticas de apertura indiscriminada, especulación financiera, endeudamiento externo para sostener la economía y fuga de capitales, el resultado fue el mismo: menos producción, cierre de empresas, pérdida de empleo y más pobreza”.
En tanto, recordó que, según datos del INDEC, la pobreza superó el 50% durante la crisis de 2001-2002, uno de los períodos más graves de la historia reciente. “Y en los últimos años volvió a ubicarse en niveles muy altos, lo que demuestra que es un problema que está lejos de resolverse”, agregó.
Para el dirigente, la pobreza no responde a un solo gobierno ni sigue una línea constante, sino que crece en ciclos vinculados al desempeño de la economía. “El patrón es claro: cuando la economía deja de generar trabajo, se debilita la producción y el salario pierde valor, la pobreza crece”, resumió.
En cuanto a la realidad local, advirtió que el impacto es desigual y más fuerte en ciudades como Concordia. “Acá se siente con mayor intensidad: hay menos oportunidades, empleo inestable y un deterioro del tejido social que se profundiza en cada crisis”, afirmó.
También describió la situación actual de muchos vecinos: “Hoy muchas familias se sostienen con changas o trabajos informales, pero aun así no alcanzan a cubrir sus necesidades básicas. Trabajar ya no garantiza llegar a fin de mes”.
Por último, Cresto planteó la necesidad de abordar el problema con políticas de fondo. “La pobreza estructural no se revierte sola. Se necesitan políticas nacionales que apuesten a la producción, el trabajo, la educación y la ciencia”, sostuvo.
«Es necesario generar condiciones para el desarrollo productivo, promover oportunidades para los jóvenes y apostar a la creación de empleo durante todo el año, evitando la dependencia de trabajos temporales y de baja remuneración”, agregó.
Y concluyó: “Hay que salir de las explicaciones simplistas y construir un camino que genere oportunidades reales para la gente”.


